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Ejemplos de oraciones con la palabra úrsula

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra úrsula en el contexto de una oración.

Término úrsula: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "úrsula" aquí tienes una selección de 21 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra úrsula para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • V LA TÍA ÚRSULA Tardé bastante tiempo en ir a la escuela.
  • La tía Úrsula representaba la fantasía y el romanticismo.
  • Vi a tu abuela, a tu madre, a tu tía Úrsula, y, al marcharme, me dijeron.
  • De cada cosa de éstas, mi abuela, o mi tía Úrsula, podían hablar media hora.
  • Pero, señor gritaba el ama de llaves, doña Úrsula, heredera en el cargo de doña Paula.
  • Mi tía Úrsula, hermana mayor de mi madre, solterona romántica, comenzó a enseñarme a leer.
  • Los bienes de la abuela tenían que repartirse en partes iguales entre mi tía Úrsula y mi madre.
  • La tía Úrsula solía contar la cosa más insignificante con una solemnidad tal, que me maravillaba.
  • Mi tía Úrsula se calaba las antiparras y leía con gran detenimiento alguno de estos relatos, y los comentaba.
  • La tía Úrsula la repartía, mientras nosotros, los chicos, mirábamos si a alguno le daban más que a los otros, para protestar.
  • Cuando mi tía Úrsula llegaba a casa, solía sentarse en una sillita baja, y allí me contaba una porción de historias y de aventuras.
  • Ni mi madre, ni su hermana Úrsula, ni mi abuela, querían hablar del desaparecido, y este misterio y esta reserva excitaron mi fantasía.
  • Su lugarteniente Úrsula, el ama de llaves del Obispo, tenía orden de no dejar a ninguna persona sospechosa llegar a la cámara de su dueño.
  • Estuvimos un momento, y después, mi abuela, la tía Úrsula y mi madre, vestidas con mantos de luto, y yo con la Iñure, nos dirigimos a la iglesia.
  • Y aunque estos versos no tuvieran relación alguna con lo contado, por el tono solemne con que los recitaba mi tía Úrsula, me parecían un final muy oportuno para cualquier relato.
  • Estaba persuadido de que un día vería a un señor con el aspecto de marino de los libros de mi tía Úrsula, con patillas, botas altas, levitón y sombrero de hule con cintas colgantes.
  • Mi abuela y mi tía Úrsula se hallaban poseídas por la manía de poner el suelo brillante, y las dos, y una muchacha, solían estar encerándolo y frotándolo hasta dejarlo como un espejo.
  • Pero como mi tía Úrsula, sintiendo cierta veleidad mística, había manifestado el deseo de entrar en el convento de Santa Clara, y mi madre no quería para vivir la antigua casa solariega, decidieron alquilarla.
  • En Aguirreche, en su cuarto, la tía Úrsula guardaba libros e ilustraciones con grabados, españoles y franceses, en donde se narraban batallas navales, piraterías, evasiones célebres y viajes de los grandes navegantes.
  • Mi tía Úrsula, además de su biblioteca, formada por folletines ilustrados franceses, y de sus libros de aventuras marítimas, tenía otro fondo de donde ir sacando los relatos emocionantes que a mí tanto me cautivaban.
  • Cuando comencé a escribir, a mi tía Úrsula se le ocurrió dictarme párrafos del gran libro de la familia, y todavía conservo, por casualidad, un pliego en papel de barba, escrito por mi inhábil mano, con letras desiguales, que dice así.