Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra vacilar

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra vacilar en el contexto de una oración.

Término vacilar: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "vacilar" aquí tienes una selección de 15 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra vacilar para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Demudósele el semblante y se le vió vacilar.
  • Esta revelación hizo vacilar un momento la ira de doña Lupe.
  • Iría derecha a su propósito sin vacilar, sin deliberar más.
  • Sin vacilar dirigió sus pasos al altar mayor, diciendo por el camino.
  • El judío, después de vacilar, llenó los pagarés y puso los sellos.
  • El judío quedó un poco perplejo y, después de vacilar un poco, preguntó.
  • Hizo la pregunta cruzándose de brazos, y Guillermina después de vacilar, le dijo.
  • Lulú, después de vacilar un poco, se entendió con su antigua amiga y vecina la Venancia y la llevó a su casa.
  • Diciendo así, colmaba de vino su vaso, y se lo presentaba al niño que, cogiéndolo sin vacilar, lo apuró de un sorbo.
  • Casi en el mismo instante la Delfina sintiose vacilar en su asiento, porque la silla estaba inválida, y se pasó al sofá.
  • Ningún tropiezo le detenía en su lectura, pues cuando le salía al encuentro un latín largo y oscuro, le metía el diente sin vacilar.
  • Cuando estuvo en el trascoro, sacó fuerzas de flaqueza, y aunque iba ciego, procuró no tropezar con los pilares y llegó a la sacristía sin caer ni vacilar siquiera.
  • Expresábase él con admirable serenidad y con fácil y aun ingeniosa palabra, sin atropellarse ni vacilar un instante, las facciones reposadas, todo cortesía y aplomo.
  • De modo que si le propusieran a la prójima, en aquel momento, transmigrar al cuerpo de otra persona, sin vacilar y a ojos cerrados habría dicho que quería ser Jacinta.
  • ¡Dios sabe lo que pasó en aquellos momentos ante sus ojos, fijos, sin luz y desmesuradamente abiertos como los de un ciego! De pronto, doña Manuela abandonó su asiento al ver a su hijo vacilar, llevándose las manos al pecho y retroceder como si buscase apoyo.