Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "vaciló" aquí tienes una selección de 18 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra vaciló para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Vaciló un momento.
- Al oír esto, Fortunata vaciló.
- De repente Fortunata vaciló en su ánimo.
- Guillermina vaciló en dar su asentimiento.
- Iii La santa vaciló antes de dar respuesta.
- Don Fermín vaciló un momento, dio un paso atrás.
- El perro, sorprendido por el tono suave de la orden, vaciló.
- Y no vacilo en decirlo agregó alzando la voz, como si se incomodara.
- Cuando a Fortunato le ofrecieron el obispado de Vetusta, él vaciló.
- No vaciló en referir todo lo que había pasado por él desde que leyera aquella carta.
- Anduvo por pasillos anchos y largos, llegó a una galería de cristales y allí vaciló un momento.
- Se oyó una detonación, y Martín, herido en la espalda, vaciló, soltó a Ohando y cayó en la tierra.
- Saludó Mesía de lejos y no vaciló en acercarse a la Rinconada, hasta llegar debajo del balcón de la Regenta.
- Vaciló el viejo sobre sus piernas, pero antes de caer al suelo, la hoz partió horizontalmente contra su cuello, y.
- ¡Que se ahogan los heridos! La mayor parte de la tripulación vaciló entre seguir desalojando el agua y acudir en socorro de aquellos desgraciados.
- Al ver en las novelas más acreditadas de Francia y de España que los personajes de mejor sociedad sentían sobre poco más o menos las mismas comezones de que él era víctima, ya no vaciló en pensar que lo que le había faltado había sido un escenario.
- Ahora, al sentir revolución repentina en las entrañas en presencia de un gallardo jinete, que venía a turbar con las corvetas de su caballo, el silencio triste de un día de marasmo, la Regenta no vaciló en creer lo que le decían voces interiores de independencia, amor, alegría, voluptuosidad pura, bella, digna de las almas grandes.
- Más de una vez, sin embargo, al resolver una injusticia, un despojo, una crueldad útil, vaciló su ánimo (estaba nervioso, no sabía qué hierba había pisado), pero el recuerdo de su madre por un lado, la presencia de aquellos testigos ordinarios de su frescura, de su habilidad y firmeza, por otro, y en gran parte la fuerza de la inercia, la costumbre, le mantenían en su puesto.