Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra vacío

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra vacío en el contexto de una oración.

Término vacío: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "vacío" aquí tienes una selección de 35 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra vacío para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • ¿Vacío teniendo hijos?
  • El salón está casi vacío.
  • Pero es que siento un vacío.
  • ¿Aquel vacío de su corazón iba a llenarse?
  • Luego entramos en el pañol del pan y lo dejamos casi vacío.
  • Aquel buen señor hacía el vacío en derredor de la Regenta.
  • El vacío del odio era mil veces peor que el de la Naturaleza.
  • Ahora sí que Juanito sentía a su alrededor un triste vacío.
  • Vació el guante y sacó otro y doblólos a usanza de médico.
  • Juraba el nombre de Dios unas veces en vano y otras en vacío.
  • Pero el Ayuntamiento mandó quitar el animal de San Antón, y el cubil estaba vacío.
  • La impresión de vacío y soledad que sacó de la casa, poníala en grandísima tristeza.
  • La muerte de su madre le había dejado un gran vacío en el alma y una inclinación por la tristeza.
  • Batiste, en medio de la tristeza que le infundía este vacío, experimentó una ligera satisfacción.
  • Pagamos las más veces los estómagos de vacío, que es gran trabajo traer la comida en manos ajenas.
  • ¡Ahí está! dijeron todos, y Barbarita miró al lugar vacío que estaba destinado a Villalonga en la mesa.
  • De pronto sus ideas variaron, y sintiendo dolorosa angustia en su alma, como impresión de horrible vacío, pensaba así.
  • Esta pena, que al principio fue desazón insignificante, impaciencia tan sólo convirtiose pronto en dolorosa idea de vacío.
  • Debió de tener en otro tiempo buenas carnes, pero ya su cuerpo estaba lleno de pliegues y abolladuras como un zurrón vacío.
  • Cuando Ana procuró sacudir, moviendo la cabeza, aquellas imágenes importunas y pecaminosas, el templo iba quedándose vacío.
  • Y ella, la tía, vació su corazón en sollozos de congoja sobre el cuerpo exánime del padre de sus hijos, de su pobre Ramiro.
  • Los pilletes que enredan en las calles o en el solar vacío arrojándose piedras y rompiéndose la ropa para desesperación de las madres.
  • Contestó Maxi que no, que la cabeza no le dolía nada, y que lo que le aterraba era sentir el cráneo vacío, desalquilado, como una casa con papeles.
  • Escondido el primero, vació todo el contenido de las segundas en un periódico, metiéndolo todo revuelto en un cucurucho para llevárselo a Ballester.
  • Y allí permanecía mirando el balcón, a pesar de que sus piernas apenas podían sostenerle, y en la cabeza y el estómago sentía un vacío anonadador.
  • A la derecha hay un gran salón vacío (porque no hace falta tanto local), y a la izquierda otro gran salón igual al anterior, donde los socios se reúnen con preferencia.
  • Otra vez tuvo que aislarse en la barraca con su familia, vivir en perpetuo vacío, como un apestado, como una fiera enjaulada á la que todos enseñaban el puño desde lejos.
  • Al día siguiente la familia pudo salir a paseo en su carruaje, y un caballo más joven y de mejor estampa que Brillante ocupó el vacío que la muerte había dejado en el pesebre.
  • Y el tío, cada vez más encarnado y alegróte, engullía cuanto le ponían en el plato, y como le llenaban el vaso así como lo dejaba vacío, el resultado era que empinaba continuamente el codo.
  • Se abrió la gran puerta de la cerca vieja, y los caballos arrancaron chispas del piso empedrado de la quintana vieja, despertando con el ruido resonancias en el silencio del palación cerrado y vacío.
  • ¡Bastante hacía con no dejarse vencer, pero quería dejarse tentar! La idea de que Mesía nada esperaba de ella, ni nada solicitaba, le parecía un agujero negro abierto en su corazón que se iba llenando de vacío.
  • En sus noches, ahora solitarias, mientras se dormía solo en aquella cama de la muerte y de la vida y del amor, sentía a su lado el ritmo de su respiración, su calor tibio, aunque con una congojosa sensación de vacío.
  • Pepeta, insensible á este despertar que presenciaba diariamente, seguía su marcha, cada vez con más prisa, el estómago vacío, las piernas doloridas y las ropas interiores impregnadas de un sudor de debilidad propio de su sangre blanca y pobre, que á lo mejor se escapaba durante semanas enteras, contraviniendo las reglas de la naturaleza.
  • Y cuando el estruendo llegaba frente a ellas, cubríanse los rostros con los abanicos, hundían la cabeza en el pecho, o sin dejar de reír, llevábanse las manos a los oídos, como si no pudieran resistir el trueno continuo, cuya intensidad subía o bajaba, llegando en algunos instantes, con la violencia de la explosión, a hacer el vacío, dejando sin aire los pulmones.
  • Y era tal su confianza en la seguridad de aquel refugio, que al perderlo, experimentó por vez primera esa sensación tristísima de las irreparables pérdidas y del vacío de la vida, sensación que en plena juventud equivale al envejecer, en plena familia equivale al quedarse solo, y marca la hora en que lo mejor de la existencia se corre hacia atrás, quedando a la espalda los horizontes que antes estaban por delante.