Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra varones

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra varones en el contexto de una oración.

Término varones: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "varones" aquí tienes una selección de 13 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra varones para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Sólo tenían derecho a ello dos varones.
  • Porque en medio murieron dos niños varones.
  • Esta especie de varones, aunque parece rara, abunda más de lo que pudiera creerse.
  • Los varones, con los desechos de la ropa de su padre que yo les arreglo, van tirando.
  • Preguntéle que cómo o por qué se podía decir tal de lugar donde asistían tantos doctos varones.
  • Pero volvieron los pellizcos, los gritos, los puñetazos de las mujeres en la cabeza de los varones.
  • Así lo habían hecho varones esclarecidos que eran asombro del mundo y se veían cantados y alabados en poemas y tragedias.
  • Todos los chicos, varones y hembras, se pusieron a mirar a las dos señoras, y callaban entre burlones y respetuosos, sin atreverse a acercarse.
  • Varones ilustres como éste, no debían estar expuestos a los azares de un combate, y sí conservados para los progresos de la ciencia de la navegación.
  • Las mayores trabajaban en el gabinete de la casa, ayudando a su madre en el repaso de la ropa, o en acomodar al cuerpo de los varones las prendas desechadas del padre.
  • La familia menuda de aquella casa se componía de cinco cabezas, dos niñas grandecitas, hijas de la primera mujer de Ramón, y los tres hijos de Benigna, dos de los cuales eran varones.
  • Tales fueron los preclaros varones que galardonaron con el alboroque de ricas preseas, envidiables privilegios y pías fundaciones a esta Santa Iglesia de Vetusta, que les otorgó perenne mansión ultratelúrica para los mortales despojos.
  • ¡Que si le habían contado! ¡Pues no habían de contarle! Desde su llegada, la venerable dueña que regía el llavero en casa de la Lage no había cogido a solas a su hijo un minuto sin ceder a la comezón de tocar ciertos asuntos, que únicamente con varones graves y religiosos pueden conferirse.