Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra vayan

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra vayan en el contexto de una oración.

Término vayan: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "vayan" aquí tienes una selección de 20 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra vayan para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Que vayan a las cocheras.
  • Que se vayan a los infiernos.
  • Cola de cerda, no vayan a creer.
  • Vayan ustedes a marcar al Demonio.
  • No nos vayan a oir advirtió Bautista.
  • Que vayan a otra parte donde los traten mejor.
  • ¿Y qué más da que vayan o no a casa de Cánovas?
  • No vayan a creer que tengo mucho dinero y quieran asesinarme.
  • Si son ustedes marinos, vayan ustedes a casa del capitán Sandow.
  • Y en particular a sor Elisa, para que se le vayan ciertas ilusiones.
  • Vayan al diablo el Señor y los Reverendos Padres refunfuñó Zalacaín.
  • Dios y la Virgen del Carmen vayan con nosotros, y nos libren de amigos franceses por siempre jamás amén.
  • ¿Pero quién, pero quién es el demonio del Infierno que ha mandado vayan a bordo los oficiales de tierra?
  • Hoy se reprocha a los jóvenes poetas americanos de lengua castellana que vayan a buscar a Francia su inspiración.
  • A Pedro (el cocinero), a Colás (el pinche) y a las chicas, que ayuden a estas señoras y que vayan por todo lo que necesiten.
  • Sobre todo me gusta que vayan a Madrid en menos de un día, cuando en mis tiempos se necesitaba nueve de galera y hacer testamento.
  • El sphex, que coge las arañas pequeñas, las agarrota, las sujeta y envuelve en la tela y las echa vivas en las celdas de sus larvas para que las vayan devorando.
  • Porque no renieguen nuestra santa fe y vayan a las penas del infierno, siquiera ayudadles con vuestra limosna y con cinco paternostres y cinco avemarías, para que salgan de cautiverio.
  • Basta poseer una reputación cualquiera, buena o mala, para que las personas conocidas por uno vayan poniendo su piedra en el monumento de valor o de cobardía, de ingenio o de brutalidad, asignado a cada uno.
  • Sea lo que quiera, al venturoso hijo de Don Baldomero Santa Cruz y de doña Bárbara Arnaiz le llamaban Juanito, y Juanito le dicen y le dirán quizá hasta que las canas de él y la muerte de los que le conocieron niño vayan alterando poco a poco la campechana costumbre.