Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "vecinos" aquí tienes una selección de 83 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra vecinos para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- ¿qué dirían los vecinos?
- Los vecinos eran de dos clases.
- Devoraban los vecinos su rabia en silencio.
- Llamadle al juez dijo Andrés a los vecinos.
- Contaba el pueblo en 1575 con 1.300 vecinos.
- Porque ya se han quejado de usted los vecinos.
- Saltó espantada de la cama, y llamó a los vecinos.
- El confitero dio tras mí, y otros criados y vecinos.
- ¿Doña Guillermina repartió a los vecinos y a usted no?
- Pasaron revista a todos los vecinos y vecinas de la casa.
- Decían los vecinos y amigos que había reventado de gusto.
- Eran gentes enemigas, vecinos á los que no saludaba nunca.
- él y sus criados se reían de la soledad en que les dejaban los vecinos.
- Se trata de encargos que ellas portean de retorno para los vecinos del pueblo.
- Se la encontró en casa de unos vecinos, y le dio lástima, y qué sé yo qué.
- Los vecinos de Matalerejo habían enterrado la antigua piedad entre el carbón.
- Parecíale que sus hortalizas crecían con menos rapidez que las de los vecinos.
- Hasta de día evitaba el abandonar sus campos, rehuyendo el roce con los vecinos.
- A los vecinos despertaba con el estruendo que hacía, y a mí no me dejaba dormir.
- Los vecinos burlábanse de todos ellos con una ironía que delataba su sorda irritación.
- Algo se había enfriado el afecto que mostraron todos los vecinos al enterrar al pequeño.
- Guardaba a los vecinos muchas atenciones, menos a los de las guardillas, a quienes odiaba.
- Otras tenían los pisos en declive, y en todas ellas oíase hasta el respirar de los vecinos.
- Tan preocupado estaba con sus tierras, que apenas si se fijó en la curiosidad de los vecinos.
- Mientras trabajaba en su bastidor llevaba el alza y la baja de lo que pasaba entre los vecinos.
- Todos los vecinos dijeron que Fermín era hijo del cura, quien dotó al ama con buenas peluconas.
- Nuestros vecinos sabían el proyecto, y esperaban ver el resultado, como en una función de teatro.
- La mayoría de los vecinos de esas dos calles son labradores, alpargateros y carpinteros de carros.
- El cafetinero y sus vecinos estaban en las puertas, celebrando aquel espectáculo grotesco e inesperado.
- Las manchas que llegan hasta la ventana, todo hace sospechar lo que ya han comenzado a decir los vecinos.
- Algunas ventanas se abrieron y salieron los vecinos, creyendo sin duda que pasaba un furgón de artillería.
- Y después que los huéspedes y vecinos le hubieron rogado que perdiese el enojo y se fuese a dormir, se fue.
- No hay arboleda ninguna en estas huertas ni en la villa declaran en 1575 los vecinos, porque no se dan a ello.
- Todas las perrerías de él y los demás vecinos sólo habían servido para quitar la vida á un pobre chicuelo.
- Parecía que el pequeñín, al irse del mundo, hubiese dejado clavada una espina en la conciencia de los vecinos.
- Acordaron los vecinos no ser el ratón el que este daño hacía, porque no fuera menos de haber caído alguna vez.
- Todos los vecinos se levantaron rumiando mentalmente la forma de acercarse á la barraca de Batiste y entrar en ella.
- Ahora el don Fermín era otro, otro que despreciaba a sus vecinos y ni siquiera se tomaba la molestia de quererlos mal.
- El dinero que el tío Miserias había arrancado a los desdichados vecinos pasaba a Victorio, que se lo gastaba con rumbo.
- Al principio, las figuras groseras y mal pergeñadas representaron escenas de la vida privada, murmuraraciones de vecinos.
- Muchos vecinos ya esperaban con curiosidad maliciosa la hora del alboroto y salían a los balcones a presenciar la escena.
- Se encontró con una mujer privada de sentido, y asistida por unos cuantos vecinos que formaban un grupo alrededor de ella.
- A esta hora entró una vieja que ensalmaba, y los vecinos, y comiénzanme a quitar trapos de la cabeza y curar el garrotazo.
- En este momento llegó el juez con el actuario y dos guardias, y fué interrogando, primero a los vecinos y después a Hurtado.
- IX LA CRUELDAD UNIVERSAL TENÍA Andrés un gran deseo de comentar filosóficamente las vidas de los vecinos de la casa de Lulú.
- Uno de los vecinos que con más frecuencia paseaba por la acera de la muralla era un señor viejo, llamado don Fermín Soraberri.
- Algunas prendas de abrigo, como las que repartió el otro día doña Guillermina a los chicos de mis vecinos, no nos vendrían mal.
- No se quiere lujo, sino decencia repetía Guillermina, que comunicaba su actividad febril a todos los vecinos y vecinas de la casa.
- Los vecinos, al ver cómo se reformaba la barraca de Barret, colocándose recta la montera, veían en esto algo de burla y de reto.
- Dos días antes había plantado en ellos maíz y judías, como muchos de sus vecinos, pues á la tierra no hay que dejarla descansar.
- El creciente desarrollo que los vecinos notan en su contestación al Cuestionario de Felipe II se detiene al promediar el siglo XVII.
- Realmente la suegra, Niní, su marido, los vecinos, la portera, miraban el estado feliz del matrimonio, como algo ofensivo para ellos.
- Aquel cuarto grande le daba la impresión de no estar en una casa con vecinos y gente fastidiosa, sino en el campo, en algún sitio lejano.
- La proyectada hoguera entusiasmaba a los vecinos, siendo el eterno tema de conversación en las porterías y establecimientos de la plazuela.
- De pie en el puentecito, iba contestando á los saludos de los vecinos, que pasaban riendo como si fuesen á presenciar un espectáculo graciosísimo.
- Subió Nones, y la dama, después de recomendar al sillero y a otros vecinos que barrieran la delantera de las respectivas puertas, iba a subir también.
- El gran Rossini, cuando no miraba a su ídolo, charlaba sin tregua y en voz baja con sus vecinos, volviendo inquietamente a un lado y otro su perfil de cotorra.
- En confianza dijo Maximiliano a Fortunata que debían mudarse de casa para no tener vecinos tan contrarios al método de personas decentes que se habían impuesto.
- Muchos fingían indignación ante la brutalidad de esta porfía, pero en el fondo de su ánimo escarabeajaba cierto orgullo por el hecho de ser tales hombres sus vecinos.
- Luego buscó prestada una ratonera, y con cortezas de queso que a los vecinos pedía, contino el gato estaba armado dentro del arca, lo cual era para mí singular auxilio.
- En aquellos tiempos en que los portales eran sentinas y en que los vecinos iban de un cuarto a otro con el pucherito en la mano, pidiendo por favor un poco de agua para afeitarse.
- Al ruido y voces y que todos dimos, acuden los huéspedes y vecinos y métense en medio, y ellos muy enojados procurándose desembarazar de los que en medio estaban, para se matar.
- Las palabras de Pimentó tranquilizaban á los vecinos, y éstos seguían con mirada atenta los progresos de la maldita familia, deseando en silencio que llegase pronto la hora de su ruina.
- Bajo las frondosidades de esta selva minúscula y alentados por la seguridad de su guarida, crecían y se multiplicaban toda suerte de bichos asquerosos, derramándose en los campos vecinos.
- Sus vecinos conocían sus caprichos de la mesa y la servían solícitos, con alardes de larga experiencia en aquellas combinaciones de aderezos avinagrados en que ayudaban al ama de la casa.
- Después se asomó al balcón, y vio cómo pusieron la caja en el carro, y cómo se puso en marcha este sin más acompañamiento que el de un triste simón en que iban Juan Antonio y dos vecinos.
- Era, al mismo tiempo, posada y taberna con honores de club, pues allí por la noche se reunían varios vecinos de la calle y algunos campesinos a hablar y a discutir y los domingos a emborracharse.
- Ya tengo el don de lágrimas, leyó el Magistral en voz alta como diciéndoselo a jilgueros y gorriones, petirrojos y demás vecinos de la enramada, ya lloro, amigo mío por algo más que mis penas.
- Y como su fino oído de hombre habituado á la soledad creyó percibir cierto rumor inquietante en los vecinos cañares, corrió á la barraca, para volver inmediatamente empuñando su escopeta nueva.
- Siempre había tenido intención de casarse con Paula, pero los vecinos le habían llenado el alma de sospechas y espinas, y él, creyendo que podía el cura estar riéndose de un licenciado, hizo lo que hizo.
- Y aunque causasen algún daño á los vecinos, estos los respetaban con cierta veneración, pues las siete plagas de Egipto parecían poca cosa á los de la huerta para arrojarlas sobre aquellos terrenos malditos.
- Como no tenía hijos, ocupaban su vida los chismes de vecinos, traídos y llevados en pequeño círculo por dos o tres cotorrones como ella, y se distraía también con su sistemática afición a hablar de las cosas públicas.
- Pasaban los grupos de airosas hilanderas con un paso igual, moviendo garbosamente el brazo derecho, que cortaba el aire como un remo, y chillando todas á coro cada vez que algún mocetón las saludaba desde los campos vecinos con palabras amorosas.
- La techumbre se vino abajo estruendosamente, aquella erguida techumbre que los vecinos miraban como un insulto, y del enorme brasero subió una columna espantosa de chispas, á cuya incierta y vacilante luz parecía gesticular la huerta con fantásticas muecas.
- Era una vergüenza para los vecinos de la plaza no levantar en ella una falla que compitiese con las muchas que se estaban arreglando en varios puntos de la ciudad, y la proposición del cafetinero fue acogida con entusiasmo por toda la gente de los pisos bajos.
- Como hallase el pan ratonado y el queso comido y no cayese el ratón que lo comía, dábase al diablo, preguntaba a los vecinos qué podría ser comer el queso y sacarlo de la ratonera, y no caer ni quedar dentro el ratón, y hallar caída la trampilla del gato.
- Que confesando yo no ser más santo que mis vecinos, desta nonada, que en este grosero estilo escribo, no me pesará que hayan parte y se huelguen con ello todos los que en ella algún gusto hallaren, y vean que vive un hombre con tantas fortunas, peligros y adversidades.
- El iniciador asocióse a dos zapateros y un carpintero, que, por tratarse de San José, se creía con derecho propio, y todos juntos formaron algo que bien podía llamarse Comité de Vecinos, teniendo por principal objeto dar sablazos en todo el barrio para el arreglo de la falla.
- Toda esta gente, comiendo, bebiendo y gesticulando, levantaba el mismo rumor que si la plazoleta estuviese ocupada por un avispero enorme, y en el ambiente flotaban vapores de alcohol, un vaho asfixiante de aceite frito y el penetrante olor del mosto, mezclándose con el perfume de los campos vecinos.
- Unos se hacen vecinos y se dedican a coristas endémicos para todas las óperas y zarzuelas que haya que cantar, y otros consiguen un beneficio en que ellos pasan a primeros papeles y, ayudados por varios jóvenes aficionados de la población representan alguna obra de empeño, ganan diez o doce duros y se van a otra provincia a tronar otra vez.
- Pero sin duda, el señor, no queriendo levantarse á tal hora, había dejado perder su turno, y á las cinco, cuando el agua era ya de otros, había alzado la compuerta sin permiso de nadie (primer delito), había robado el riego á los demás vecinos (segundo delito) é intentado regar sus campos, queriendo oponerse á viva fuerza á las órdenes del atandador, lo que constituía el tercero y último delito.
- él la cargaba con el ramo más hermoso que veía, seguíala en su correteo por el Mercado, de puesto en puesto, y después la acompañaba hasta su casa, lentamente, saludando a los vecinos de los pisos bajos, que consideraban a Juanito como un conocido y se hacían lenguas, especialmente las mujeres, del gancho de la costurerilla, una mosquita muerta que había sabido pescar un novio rico, según aseguraban los mejor informados de la calle.
- Y viendo como veía un peligro, y desde luego una imprudencia en hablar así con don Álvaro, en mirarle con deleite que no se ocultaba, en alabarle y abrirle el arca secreta de los deseos y los gustos, no se arrepentía de nada de esto, y se dejaba resbalar, gozándose en caer, como si aquel placer fuese una venganza de antiguas injusticias sociales, de bromas pesadas de la suerte, y sobre todo de la estupidez vetustense que condenaba toda vida que no fuese la monótona, sosa y necia de los insípidos vecinos de la Encimada y la Colonia.