Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "veneno" aquí tienes una selección de 17 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra veneno para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- ¿Será veneno eso?
- Pero su sátira no encerraba veneno.
- Él podrá tener veneno, pero bien rico está.
- Por eso me contengo y me trago todo el veneno.
- He oído que el vino es un veneno para las criaturas.
- Yo veré el modo de buscar en la botica un veneno cualquiera que acabe pronto.
- Aquel veneno que a él le mataba sólo sería veneno, saliendo de él para su madre.
- Aquella mirada quería decir venciste, ahora sí, ahora me ha llegado a las entrañas el veneno.
- Echa, echa más veneno murmuraba Sor Marcela con tranquilidad, abriendo la puerta de la prisión.
- Oyose el pie de paliza que Nicarona, hecha una veneno, estaba dando a sus hijos, y el gemir de ellos.
- Así, por ejemplo, la lectura de libros prohibidos, veneno para los débiles, era purga para los fuertes.
- Pagaban bien, derrochaban y comían y bebían veneno barato en calidad de vino y manjares buenos y caros.
- No, era más noble sacar de una vaina un puñal y herir, que herir con aquellas letras de veneno escondidas bajo un sobre perfumado.
- Con el mundo entero armaba camorra, y todo el veneno que iba amasando en su maldecida alma, por la mala suerte, lo descargaba sobre su querida.
- Esta mañana, cuando Amalia me dijo lo que me dijo, toda la sangre se me hizo como un veneno, y me propuse aborrecerte, pero aborrecerte en toda regla, no creas.
- Lo primero que se le ocurrió a la tía fué ver si con su boca, chupándoselo, podía extraerle el veneno como había leído que se hace con el de ciertas culebras.
- La botica, los jaropes que él aborrecía, el miedo a equivocar las dosis, el pavor que le inspiraban las medicinas verdosas, creyendo que podían ser veneno (para don Víctor el veneno, a pesar de sus estudios físico químicos, siempre era verde o amarillo), las equivocaciones y torpezas de las criadas, las horas de hastío y silencio al pie del lecho de la enferma, las inquietudes naturales, el estar pendiente de las palabras de Somoza, el hablar con todos los que quisieran enterarse de la misma cosa, de los grados de la enfermedad.