Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra verdadera

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra verdadera en el contexto de una oración.

Término verdadera: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "verdadera" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra verdadera para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Era una verdadera calamidad.
  • Una verdadera manifestación.
  • Ésta era la verdadera solución.
  • Su verdadera patria estaba arriba.
  • Hurtado tuvo una verdadera decepción.
  • Su paso acelerado era una verdadera fuga.
  • El Magistral tuvo una verdadera ovación.
  • Debía de hacer una verdadera obra de arte.
  • ¡Atrévete, atrévete con la verdadera virtud.
  • Con ella se va a la felicidad única y verdadera.
  • Visita fingía preferir que fuese una pasión verdadera.
  • Y de que usted, por tenerlos, era la verdadera esposa de.
  • Era una verdadera madre la mujercita de la dulce sonrisa.
  • Porque esta es la verdadera caridad que sale del corazón.
  • La muerte es la liberación, el indulto o sea la vida verdadera.
  • Sin embargo, la verdadera obra de romanos fue la clasificación.
  • ¡Oh!, pues en el ramo de Farmacia, Dios mío, hay una verdadera mina.
  • Hablemos claro y seamos prácticos sin miedo a la situación verdadera.
  • ¡A ti, sí, a ti! ¿Quién, si no, es la verdadera madre de mis hijos?
  • Y como le pida perdón de sus pecados con verdadera contrición, se lo dará.
  • Esto llevó bruscamente las ideas de doña Lupe a la verdadera causa de su ira.
  • ¡Qué espectáculo! Esto es una sinfonía de colores, una verdadera sinfonía.
  • ¡Y quién si no había de decírtelo! Yo, la verdadera madre hoy de tus hijos.
  • Libres de chinos, hubo que limpiar la bodega, que era una verdadera pestilencia.
  • Allí estaba la sinfonía, una verdadera pieza clásica con su tema fundamental.
  • Allí la única compasión verdadera, allí el único contagio posible de la pena.
  • Se contaban muchas historias como ésta, fueran verdad o no, con verdadera fruición.
  • El muchacho salió de la casa, llevando sobre sus hombros una verdadera olla de grillos.
  • Por la ropa blanca y por la mantelería tenía la señora de Santa Cruz verdadera pasión.
  • Esto, unido al vino muy alcohólico, tenía que producir una verdadera incandescencia interior.
  • Contélos, si a dicha el lacerado se errara, y hallé su cuenta más verdadera que yo quisiera.
  • Meta mano a la blanca si la trae y apuremos cuál es verdadera destreza, y déjese de cucharones.
  • Porque había visto que estos hombres eran sus hermanos y que la verdadera salud estaba en ellos.
  • Quintanar tardó en conocer que su Anita, su querida Anita quería convertirle a la piedad verdadera.
  • Un barco de carga con gran bodega, una verdadera urca holandesa, de aquellas que llamaban urcas mayores.
  • ¡Bah! decía Visitación con un poco de tristeza verdadera, que daba interés al ocaso de su hermosura.
  • Era, pues, para el Delfín una dicha verdadera y casi nueva volver a su puerto después de mil borrascas.
  • Demasiado sabía ella que no era piedad verdadera, que con semejantes arrebatos nada ganaba para con Dios.
  • Y por aquí siguió amonestando y apercibiendo con ínfulas de verdadera ama y canciller de toda la familia.
  • Y no hay otro camino para la vida y para la verdadera paz que el de la santa cruz y continua mortificación.
  • El señor Cuadros, siempre ignorante de la verdadera situación de la casa, molestaba atrozmente a doña Manuela.
  • Y habían concluido por reconciliarse, por prometerse nueva vida, verdadera reforma, eficaz cambio de costumbres.
  • Las rocas, una tras otra, fueron desfilando por la plaza, produciendo cada una de ellas una verdadera revolución.
  • Del mar de los Sargazos, en donde se navega por tierra, por verdadera tierra, que se abre para dejar pasar un buque.
  • Pero el pobrecito no le daba la interpretación verdadera, y creía que aquel célebre dicho significaba por si acaso.
  • Pero me gustan tanto los niños, que tengo verdadera manía por ellos, y los ajenos me parece que deberían ser míos.
  • Este poco apego a defender los intereses de la clase les parecía a doña Leonarda y a Niní una verdadera vergüenza.
  • Su espíritu se había empapado allí de la pasión de escuela, que suple muchas veces al entusiasmo de la verdadera fe.
  • Al final de la escalera se abría una bóveda que daba paso a una verdadera catacumba, húmeda, fría, larguísima, tortuosa.
  • Pero aquí dentro está la idea, y mi mayor desconsuelo es que no puedo ya, por causa de la muerte, probarme que es verdadera.
  • El amo de la fonda suponía que era una verdadera deshonra para su establecimiento poner un plato de habichuelas o de lentejas.
  • La verdadera piedad consistía en hacer feliz a tan cumplido y enamorado caballero como el señor Quintanar, su paisano y amigo.
  • Fué este nombre de invocación, de verdadera invocación religiosa, como el canonizamiento doméstico de una santidad de hogar.
  • Amábale con verdadera pasión, no teniendo poca parte en este sentimiento la buena facha de él y sus relumbrones intelectuales.
  • decía Nelet entre dientes, sintiendo que cada espasmo de la larga agonía de su Brillante era una verdadera puñalada para él.
  • Tú eres una inocente le dijo poniéndole la mano en el hombro, tú no conoces el mundo, ni sabes lo que es una pasión verdadera.
  • Aquellos accesos de religiosidad que ella había creído revelación providencial de una vocación verdadera, habían desaparecido.
  • Pero dando estos respiros a su ira verdadera o falsa, ello es que no se marchaba, y Segunda le metió casi a la fuerza en la alcoba.
  • Julián iba perdiendo el miedo y un gozo muy puro le inundaba el espíritu cuando saludó al crucero con verdadera efusión religiosa.
  • Pero con tanto furor de palabras no hacía resistencia verdadera, de modo que aquella pobre vieja inválida la manejaba como a un niño.
  • La Naturaleza es la verdadera luz de las almas, el Verbo, el legítimo Mesías, no el que ha de venir sino el que está siempre viniendo.
  • Él, de levita atrasada de tres modas, guantes negros, sombrero de copa con alas microscópicas y en el chaleco una verdadera maroma de oro.
  • Aquello era, con relación a la filosofía, lo que son los específicos de la cuarta plana de los periódicos respecto a la medicina verdadera.
  • Después de lo que pasó en Noviembre del año pasado prosiguió la viuda con serenidad que espantaba, después de tu enmienda verdadera o falsa.
  • Esto se llama ser filósofo en toda la extensión de la palabra, y elevarse sobre las miserias humanas dijo la viuda con emoción verdadera o falsa.
  • Mil veces mejor preparadas están las aldeanas para el gran combate de la gestación y alumbramiento, que al cabo es la verdadera función femenina.
  • El gesto de inocente sorpresa que hizo al verlas a pie, confundidas entre la cursilería dominguera, fue una verdadera puñalada para las tres mujeres.
  • Andrés guardó el diario de la monja como una reliquia, y muchas veces pensó en cómo sería, y hasta llegó a sentir por ella una verdadera obsesión.
  • Harto sabía, además, que no todas habían nacido en doradas cunas, y que la finura es lo que constituye la verdadera aristocracia en estos tiempos liberales.
  • Otras familias a quienes le recomendara, quejáronse de que les había dado tapa del cencerro, es decir, pescuezo, que es la carne peor, en vez de tapa verdadera.
  • Pero consolábase de ellos viendo que Juanín no quería estar en el regazo de su abuela y se deslizaba de los brazos de esta para buscar los de su mamá verdadera.
  • Consideraba, y quizá tenía razón, que la verdadera moral del estudiante de Medicina estribaba en ocuparse únicamente de lo médico, y fuera de esto, divertirse.
  • Era una imprudencia expresarse así a pocos pasos de aquel grupo donde estaban Roberto y Andresito, dos extraños que no podían imaginarse la verdadera situación de la casa.
  • La verdadera ley es la de la sangre, o como dice Juan Pablo, la Naturaleza, y yo por la Naturaleza le he quitado a la mona del Cielo el puesto que ella me había quitado a mí.
  • Mucho sabía el artillero de las trampas del mundo, de las doncellas falsas, pero él se fue a su casa al alba persuadido de que había vencido, bien o mal, una honra verdadera.
  • Aquel Pitusín desconocido y misterioso, aquella hechura de su marido, sin que fuese, como debía, hechura suya también, era la verdadera culebra que se enroscaba en su interior.
  • Y también se dio a pensar en lo molesto y difícil que era para ella tener que vivir dos vidas diferentes, una verdadera, otra falsa, como las vidas de los que trabajan en el teatro.
  • Sus mayores triunfos de todos géneros habían venido así, con la corazonada verdadera, sintiendo él de repente, poco antes de la victoria, un valor insólito, una seguridad absoluta.
  • Le lloró por muerto con verdadera efusión de hija desconsolada, y se aterraba de la orfandad en que iba a quedar cuando más necesitaba de una persona sesuda y discreta que la dirigiera.
  • Sin embargo, tiempo después, al ver a los automóviles con llantas de trozos de acero como las que había ideado Fermín, pensó que éste debía tener verdadera inteligencia de inventor.
  • Con la venida de la Casa de Austria a España decía yo se inauguró un sistema de intolerancias contrario a las doctrinas de paz y caridad y verdadera libertad proclamadas por Jesucristo.
  • Sin embargo, Tellagorri dió con la vereda para escalar aquel rincón y, en este sitio recóndito y soleado, puso una verdadera plantación de tabaco, cuyas hojas secas vendía al tabernero Arcale.
  • Aquí tiene usted el porqué de muchas ocupaciones del cristiano, el por qué del culto externo, más visible y hasta aparatoso en la religión verdadera que en las frías confesiones protestantes.
  • (no quería decir eso) no tergiversemos, no involucremos, post hoc ergo propter hoc (tampoco quería decir eso.) La verdadera desigualdad está en la sangre, pero los tejados deben medirse todos por un rasero.
  • Al acercarse a la puerta, pegado a la pared, por huir del fango, Mesía creyó sentir la corazonada verdadera, la que él llamaba así, porque era como una adivinación instantánea, una especie de doble vista.
  • El don Fermín, que ya tenía las mejillas algo encendidas por culpa de las libaciones más frecuentes que de costumbre, se puso como una cereza cuando vio a la Regenta mirarle cara a cara y decir con verdadera pena.
  • Después de decirle que su enfermedad no había sido nada, la chulita se sentó junto a él, haciendo propósito de contarle la verdadera dolencia que sufría, que era puramente moral, y con los más graves caracteres.
  • Sí, la religión verdadera se parecía en definitiva a sus ensueños de adolescente, a sus visiones del monte de Loreto más que a la sosa y estúpida disciplina que la habían enseñado como piedad seria y verdadera.
  • Todos los extremos son malos, y Benítez me tenía dicho que la verdadera curación de Ana vendría cuando se la viese menos atenta a la salud de su cuerpo, sin volver, ni por pienso, al cuidado excesivo y loco de su alma.
  • Al ponerse a tiro nuestro perseguidor, izó la bandera inglesa, y, sin más preámbulos, nos soltó una andanada, que hizo caer sobre la cubierta de El Dragón una verdadera lluvia de pedazos de madera, de poleas y de cuerdas.
  • Y al decir ¡el único! aunque afectaba profundo dolor por la ceguedad en que, según él, vivían sus conciudadanos, el observador notaba que había más orgullo y satisfacción en esta frase que verdadera pena por la falta de propaganda.
  • El cronista, pues, hizo su oficio desentrañando la genealogía entera y verdadera de las casas de Cabreira y Moscoso, probando ce por be que el título de Ulloa no correspondía ni podía corresponder sino al duque de tal y cual, grande de España, etc.
  • Los espectadores, contagiados por los del juego, se pasaban de mano en mano los jarros pagados á escote, y era aquello una verdadera inundación de aguardiente, que, desbordándose fuera de la taberna, bajaba como oleada de fuego á todos los estómagos.
  • Pero en aquel lance, parecíale ridículo volver sobre aquella idea verdadera o falsa del amor, porque en su buen instinto comprendía que toda aquella hojarasca de leyes divinas, principios, conciencia y demás, servía para ocultar el hueco que dejaba el amor fugitivo.
  • ¡Qué diferente de Sofía la Ferrolana, que, cuando Pepito Trastamara la trajo del primer viaje a París, era una verdadera Dubarry españolizada! Para todas las artes se necesitan facultades de asimilación, y esta marmotona que me ha caído a mí es siempre igual a sí misma.
  • Había pasado en ella una parte de su juventud, y cuando de tarde en tarde iba al Mercado por ser víspera de festividad en que se encendían todos los hornillos de su cocina, experimentaba la impresión del que tras un largo viaje por países extraños vuelve a su verdadera patria.
  • Sin embargo, no las tenía todas consigo, porque como se dan casos de que salga fallido lo que el corazón anuncia, pasaba el pobre chico horas de verdadera angustia, y a solas en su casa, se metía en unos cálculos muy hondos para averiguar el estado de los sentimientos de su querida.
  • La filosofía de Frígilis, aquel pensador agrónomo que despreciaba la sociedad con sus falsos principios, con sus preocupaciones, exageraciones y violencias, se le presentó a Quintanar, a quien el cuerpo repleto le pedía siesta, como la filosofía verdadera, la sabiduría única, eterna.
  • Trampeta en persona, que daba sus vueltas por allí, llegó a impacientarse viendo al inmóvil testigo, pues ya otra olla rellena de papeletas, cubiertas a gusto del alcalde y del secretario de la mesa, se escondía debajo de ésta, aguardando ocasión propicia de sustituir a la verdadera urna.
  • Don Pascual Muñoz, dueño de un acreditadísimo establecimiento de hierros en la calle de Tintoreros, progresista de inmenso prestigio en los barrios del Sur, verdadera potencia electoral y política en Madrid, casó con una Moreno de no sé qué rama, emparentada con Mendizábal y con Bonilla, de Cádiz.