Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "verdadero" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra verdadero para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Soy un verdadero cadáver.
- Caía un verdadero diluvio.
- Usted es un verdadero diablo.
- Un verdadero domingo de Pascua.
- Julio era un verdadero fenicio.
- Nacerá de ti el verdadero Mesías.
- El invierno es para el amor verdadero.
- Yo estoy ahora en mi verdadero terreno.
- Tommy era un clown, un verdadero diablo.
- La santa la miraba con verdadero espanto.
- Eres un verdadero católico le decía Andrés.
- Cuando pisé Cádiz, sentí un verdadero placer.
- El verdadero predicador de Vetusta era el Magistral.
- Miraba con verdadero espanto a la rata eclesiástica.
- El verdadero ojo de boticario, la bendición de Dios.
- Tenía siempre un favorito que era el jefe verdadero.
- Se traslucía allí un verdadero delirio de grandezas.
- Y volvió a santiguarse, esta vez con verdadero temblor.
- Además, así no se podía conocer su verdadero carácter.
- El verdadero Mesías de ella vendrá después, vendrá pronto.
- El hijo verdadero de la Benjamina tenía más de veinte años.
- ¿Quién cree usted que sería el verdadero Ugarte de los dos?
- Llevas en tu persona un tesoro, un verdadero tesoro de líneas.
- Octubre, en nuestras costas, es el verdadero principio del otoño.
- La primera vez que lo presenció Fortunata, sintió verdadero terror.
- El verdadero señorío jamás se complace en humillar a los inferiores.
- Murmuró Fortunata sin enterarse del verdadero sentido de las palabras.
- ¡Su Quintanar! Aquél era el verdadero amigo, el padre, la madre, todo.
- ¿Por qué no abría el pecho al amigo del alma, al verdadero, al único?
- ¡Caer, sí! ¡Y fué por soberbia! No, fué por amor, por verdadero amor.
- Fuera este apócrifo o verdadero, la señora quería conocerle y examinarle.
- Pero no así de cualquier modo, sino con verdadero calor y arranque del alma.
- A veces sentía Don Evaristo gran regocijo oyéndola, a veces verdadero terror.
- Vamos al caso, me decía una cosa muy atroz, me decía que mi verdadero marido.
- Díjome que él era diestro verdadero y que lo haría bueno en cualquiera parte.
- Pero para lo útil no hay comprobación como para lo verdadero replicó Andrés.
- Sus poderosas cuadernas, que eran un verdadero bosque, sustentaban cuatro pisos.
- El verdadero don Juan del siglo, y de todos los siglos tal vez, vence como puede.
- Era un orador verdadero, valía más que en el papel, en el púlpito, en la ocasión.
- ¡había vencido! Y entonces fué cuando vino, con su primer fruto, el verdadero amor.
- Vamos a ver, Quintanar preguntó la Marquesa con verdadero interés y mucha curiosidad.
- La anarquía absoluta produce el orden verdadero, el orden racional y propiamente humano.
- El verdadero amor, fíjese usted en esto y estámpelo en su memoria, es el de alma por alma.
- Mi relato no será tan bello como debiera, pero haré todo lo posible para que sea verdadero.
- ¡Infeliz chico! decía Fortunata, el odio que le he tomado, no es odio verdadero sino lástima.
- Recalde creía que el verdadero orden en una casa consistía en ponerla a la altura de un barco.
- Con verdadero ahínco, Maximiliano seguía torneando en su cabeza las ideas de la noche anterior.
- Desde la altura de esta idea, se despeñó en un verdadero abismo de confusiones y contradicciones.
- Yo tengo verdadero odio a esa gente sin conciencia, que llena de carne enferma y podrida la tierra.
- Los hombres se encontraban jadeantes, demasiado cansados para hacer un esfuerzo verdadero y eficaz.
- Era el momento más sabroso, el verdadero instante de felicidad espiritual para un cazador de raza.
- Era un crimen, pero un crimen verdadero, no como el de la barca de Trébol, pensar en otros hombres.
- Eran unas señoras de las que viven con verdadero lujo, sin apelar a costureras ni a adornos caseros.
- La casa, todos ustedes lo saben, es una cabaña limpia, es la casa de un verdadero sacerdote de Jesús.
- Todo aquello era una contradicción, pero Vetusta no estaba preparada para un verdadero entierro civil.
- Primitivo sostenía su posición de verdadero administrador, apoderado, y, entre bastidores, autócrata.
- Informábase de particularidades que le importaban, por ejemplo, el verdadero estado de fortuna de su tío.
- Para que se consuele de los tragos amargos que le hace pasar su maridillo, ahí le mando al verdadero Pituso.
- Si hubiera muchos como nosotros, pronto la sociedad sería peor que un presidio, un verdadero infierno suelto.
- Pero su estómago era un verdadero molino, y a las tres horas de haberse llenado, había que cargarlo otra vez.
- Burlándose de Trabuco había apartado a Paco, que tenía instintos de verdadero elegante, de tales propósitos.
- Ballester la miraba sin osar decirle nada, respetando aquel dolor que por lo muy verdadero no podía disimularse.
- Huían del paseo, de aquel lujo que algunos días antes era su elemento y ahora les parecía un verdadero insulto.
- Si se convencía de que una cosa de treinta céntimos la había comprado por veinte, sentía un verdadero disgusto.
- El verdadero amor es el espiritual, y la única manera de amar es enamorarse de la persona por las prendas del alma.
- Eso sí, ya estaba convencida, don Álvaro no quería vencerla por capricho, ni por vanidad, sino por verdadero amor.
- Una noche lo acogió con verdadero entusiasmo, porque llevaba a él una felicísima idea que aquel día había tenido.
- Seamos prácticos, señores, seamos prácticos, y no confundamos las pandillas de politicastros con el verdadero país.
- No te apures, mujer, ya vendrá el verdadero Pituso, el legítimo, de los propios cosecheros o de la propia tía Javiera.
- Es que tú serás verdaderamente para mí, de aquí en adelante, como una hijita, y yo seré para ti un verdadero papaíto.
- ¡Probrecilla! dijo Rubín, echando los terrones de azúcar en el vaso, con aquella pausa que constituía un verdadero placer.
- Cubriose la cara con las manos y lloró, con toda la expresiva franqueza del verdadero dolor, al jefe, al protector y al amigo.
- Así lo decía el fecundo publicista, y dedicaba medio artículo a demostrar que el verdadero apellido de los Rubín era Rubén.
- Y Juanito experimentaba un verdadero disgusto cuando se ausentaba de la tienda y al volver le decían que había estado la beatita.
- El domador era un verdadero canalla y pegaba al animal en los dedos de las patas, y el oso babeaba y gemía con unos gemidos ahogados.
- Añadió que debía aprender a peinarla, y que con el oficio de maestro peluquero podía ganarme la vida y ser un verdadero personaje.
- Síntoma de conciliación era que su tía no le hablaba ya con ira, y aun parecía tenerle en verdadero concepto de hombre o de varón.
- La religión que él sentía en aquella crisis de su alma era demasiado alta y no podía inspirarle verdadero interés por ningún culto.
- Referirle lo ocurrido era ya para ella un verdadero castigo de su perversidad, porque de sólo pensar que lo refería, le entraba espanto.
- Sí (abriendo espantado lo ojos), fue porque mi mujer me dio palabra de quererme con verdadero amor, de quererme con delirio, ¿oye usted?
- ¡Era, con perdón, la descarada de la liebre, que brincó por riba de mí y me tiró patas arriba! La aclaración produjo verdadero delirio.
- Justamente había sabido el día anterior que Amparito tenía relaciones con el hijo de Cuadros, y había experimentado un verdadero disgusto.
- Porque no me entra ni me ha entrado nunca en la cabeza que sea pecado, ni delito, ni siquiera falta, ningún hecho derivado del amor verdadero.
- Durmiose al fin rezando, y soñó que la Virgen la casaba, no con Maxi, sino con su verdadero hombre, con el que era suyo a pesar de los pesares.
- Marcial había sido llevado sobre cubierta, y yacía en el suelo con tal postración y abatimiento, que me inspiró verdadero miedo su semblante.
- Y al poco rato, un llanto tranquilo, expresión de dolor verdadero y sin esperanza de remedio, brotaba de sus ojos en raudal que parecía inagotable.
- Sus nuevas obligaciones en la botica le llamaban del lado de la química y de la farmacia, y se dedicó a esto con verdadero ardor, deseando aprender.
- Pero si la miraban los hombres, era para admirarla, y si cuchicheaban luego, rara vez decían algo fundado en un conocimiento verdadero de la realidad.
- Por cada guindilla que se comía el otro, el marido de Pepeta se zampaba tres, y así dieron fin á la ristra, verdadero rosario de demonios colorados.
- De todas suertes, doña Camila se rodeó de precauciones pedagógicas y preparó a la infancia de Ana Ozores un verdadero gimnasio de moralidad inglesa.
- De las novelas modernas algunas le prohibía leer, pero en cuanto se trataba de arte clásico de verdadero arte, ya no había velos, podía leerse todo.
- Ganada la votación, para contentar a la minoría, el presidente del Casino declaró imparcialmente que el verdadero pecado del Provisor era la simonía.
- ¿niega usted que si a un borracho se le priva por completo del alcohol, es lo más fácil que se presente un decaimiento alarmante, un verdadero colapso?
- Otra es la de los que dan la última palabra sobre lo que se debate, soltando un juicio doctoral y reduciendo a su verdadero valor las bromas y los dicharachos.
- A pesar de lo trastornadas que estaban sus facultades, Fortunata supo apreciar el verdadero sentido de aquella resistencia de Jacinta a presentarse con la niña.
- Pero una voz de su alma le declaraba que aquella gran mujer y madre tenía tratos con el Espíritu Santo, y que su proyecto era un verdadero caso de infalibilidad.
- Con el fraude propuesto por su amo se cometían dos graves faltas, engañar a una nación y ultrajar el respetable arte de la Tauromaquia, el verdadero sport trágico.
- Pero Crespo era una excepción, un amigo verdadero, que entendía a medias palabras lo que las tías, el barón, etc., etc., no hubieran entendido en tomos como casas.
- Llamole por su nombre verdadero Feijoo, y acercose el otro a la mesa, inclinando, para ver quién le llamaba, su cara amarilla, requemada por el sol de Cuba y Filipinas.
- La salita en que estaba tenía ese lujo allegadizo que sustituye al verdadero allí donde el concubinato elegante vive aún en condiciones de timidez y más bien como ensayo.