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Ejemplos de oraciones con la palabra verde

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra verde en el contexto de una oración.

Término verde: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "verde" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra verde para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Verde y con asa.
  • ¡A tomarte el café, viejo verde.
  • Luego aparece, desaparece un faro verde.
  • No ve usted que tiemblo como una vara verde.
  • En este sillón verde está sentado Azorín.
  • El mar se aleja en una inmensa mancha verde.
  • Pero está tan verde, que es un puro vinagre.
  • Sobre un libro de pasta verde estaba un vaso.
  • Era imposible tener un trozo de jardín verde.
  • Usted podrá ser un viejecito verde, pero no es un.
  • Hay objetos calientes y fríos, hay color verde o azul.
  • Estaba la pájara pinta a la sombra de un verde limón.
  • ¿Qué necesidad tengo yo de que me llamen viejo verde ?
  • A la otra parte de la laguna recomienza la verde sábana.
  • El agua, verde y blanca, saltaba furiosa entre las piedras.
  • En el fondo cierra el horizonte una fronda verde y bravía.
  • Nos encontrábamos en el Atlántico, a la altura de Cabo Verde.
  • En un rincón se inclinan dos jugadores sobre una mesilla verde.
  • Más allá las viñas lo alegraban con la verde gala del pámpano.
  • Pero aquellos eran feotes, de amaranto combinado con verde limón.
  • Continúa la campiña paniega, verde a trechos, a trechos negruzca.
  • Al salir del bosque había visto un prado de yerba muy verde y muy alta.
  • Y sin saber por qué, se deleitaba contemplando sus ojos de un verde claro.
  • Entre aquellas raíces, sobre aquel montón verde y fresco de yerba segada.
  • Se veía una costa pantanosa verde, y la desembocadura de un río a lo lejos.
  • Un día, al pasar cerca de Cabo Verde, echamos a pique una barca de pescadores.
  • Desde la sala se oía a lo mejor, detrás de las cortinillas de tafetán verde.
  • Rubín se puso verde y le salió un amargor intensísimo del corazón a los labios.
  • Ahora que tenía la mesa puesta, con aquel verde y jugoso mantel que olía á gloria.
  • El tema, el color verde, crecía en intensidad al alejarse hacia las orillas del mar.
  • En lo hondo, sobre la pincelada verde del ramaje, resalta la pincelada azul de las montañas.
  • Los viajeros distinguieron una gran masa de edificios cuya blancura descollaba entre el verde.
  • Las guardesas con la bandera verde señalando el paso libre, que parece el camino de lo infinito.
  • Godella con su obscuro pinar, que avanza como promontorio sombrío en el oleaje verde de la huerta.
  • Los prados, de un verde fuerte, con tornasoles azulados, casi negros, parecen de tupido terciopelo.
  • En el suelo había una cesta llena de hortensias y rama verde, destinada al adorno de los floreros.
  • A ratos se veía el mar, tan azul, tan azul, que la retina padecía el engaño de ver verde el cielo.
  • Tenía la hoja arrugada, y el tono verde, antes tan lustroso, era ahora de una amarilla transparencia.
  • Y dama y clérigo se vieron solos en el salón sombrío, de damasco verde obscuro y de papel gris y oro.
  • En medio había una mesa oblonga cubierta de bayeta verde y rodeada de sillones de terciopelo de Utrecht.
  • Una parra se enrosca a un varillaje de hierro, extiende su toldo verde, festonea un balconcillo de madera.
  • La que no tiene flor se pone entre los pelos cualquier hoja verde y va por aquellas calles vendiendo vidas.
  • Estaba lívido, y de lívido pasó a verde, cuanto Patricia le dijo que la señorita había salido a compras.
  • Las colinas de un verde obscuro y la niebla, por fin, confundiéndose con los picachos de los puertos lejanos.
  • Mesas cuadradas y redondas, de mármol, se hallan esparcidas acá y allá alternando con otras de tapete verde.
  • Volvió a descargar una palmada sobre el sombrero verde, y extendiendo una mano y dando un paso atrás, exclamó.
  • Glocester al lado de aquel lecho de muerte se moría de envidia y estaba verde de ira, aunque sonreía como siempre.
  • Una enseñaba el rosario, cuál mecía el pañizuelo, en otra parte colgaba un guante, allí salía un listón verde.
  • Las sombras de las hojuelas de la bóveda verde jugueteaban sobre las hojas del libro, blancas y negras y brillantes.
  • Sonrisas contagiosas que provocan la carcajada y carrillos rubicundos a los que se agarra un repugnante lagarto verde.
  • Se quitó el sombrero, que era verde, de figura de cono truncado, y alzando la cabeza escuchó con aire de inteligente.
  • Los tonos vivos las encanallan, porque el pueblo ama el rojo bermellón, el amarillo tila, el cadmio y el verde forraje.
  • Tamiza la luz una persiana verde, y una tenue cortina blanca de hilo vuelve a tamizarla y la difluye con claridad suave.
  • La saya de bayeta verde de mucho vuelo cubría otra roja que se vislumbraba cerca de los pies calzados con botas de tela.
  • Bajamos por la costa de África a buscar los vientos alisios, atravesamos las calmas ecuatoriales y paramos en Cabo Verde.
  • Las señoras no se tienen por tales si no van vestidas de color de hollín, ceniza, rapé, verde botella o pasa de corinto.
  • Por el arco del vestíbulo se salía a una galería ancha y hermosa con un emparrado y una verja de madera pintada de verde.
  • Es que no quiere ser cogido entonces, cuando está verde, cuando es joven, cuando puede gozar aún de la alegría y del amor.
  • El verde de panza de lagarto, y ese amarillo tila, que tiene cierto aire de poesía mezclado con la tisis, como en la Traviatta.
  • Si no hubiera sido por la carga del tesoro de Zaldumbide, hubiésemos desembarcado en seguida en una de las islas de Cabo Verde.
  • Y los anchos y redondos nogales ponen con su penumbra, sobre el verde claro de la alfalfa, grandes círculos de azulado verdoso.
  • Y salieron por el postigo a despedirse de robles, encinas, espinos, zarzas, helechos, y de la yerba fresca y verde de la otoñada.
  • Y después de ímprobo trabajo, volvía, como con una ofrenda ante el altar, a depositar sobre el tapete verde las pesetas ganadas.
  • ¡pero qué de trampas tapa aquella obscuridad! ¿Quién nos dice que las sillas de damasco verde no tienen abiertas las entrañas?
  • Sobre el arenal de la playa se levantaban dunas tapizadas de verde, y las casitas esparcidas de la barriada de Izarte, echando humo.
  • Ver, al huir de una fuerza mayor, cómo aparece, entre el verde de las heredades, el campanario de la aldea donde se tiene el asilo.
  • La llanura se extiende inmensa en la lejanía, verde oscura, verde presada, grisácea, roja, negra en las hazas labradas recientemente.
  • Esta huerta, siempre verde, cortada por acequias de agua turbia, con aquella vegetación jugosa y obscura, no le daba ganas de recorrerla.
  • El paisaje es ancho y hermoso, limitado al Sur por la fila de cementerios, cuyos mausoleos blanquean entre el verde oscuro de los cipreses.
  • Solíamos llevar las luces roja y verde reglamentarias, y al acercarnos a tierra se ponía un farol grande de luz blanca en el palo de proa.
  • Poco después apareció Estupiñá, de capa verde, trayendo bajo los pliegues de ella una cosa que abultaba mucho y que guardaba con respeto.
  • Barinaga se cubrió, dio una palmada en la copa del sombrero verde y extendiendo un brazo, mientras se tambaleaba en mitad del arroyo, gritó.
  • El agua está allí como desesperada, verde de cólera, sin un momento de reposo, y lanza contra las rocas todas sus furias, todas sus espumas.
  • Detrás del coro, en lo alto de las naves laterales, las ventanas y rosetones dejaban pasar la luz deshaciéndola en rojo, azul, verde y amarillo.
  • En el fondo del patio, allá en el huerto, sobre el follaje verde, brillan las manzanas rosadas, las ciruelas de oro, los encendidos albérchigos.
  • Y el mar, impasible, inquieto, eterno, va y viene en su oleaje, verde a ratos, a ratos azul, tal vez, cuando soplan vientos de Sur, rojo profundo.
  • Sobre el verde de los ribazos destacábanse los pantalones rojos de algunos soldaditos que aprovechaban la fiesta para pasar una hora en sus casas.
  • En las esquinas del terrado de gran balaustrada que coronaba el castillo, sendas águilas de hierro pintadas de verde probaban a levantar el vuelo.
  • El débil sol rasero ilumina el borde de los ribazos y guarnece con una cinta de verde claro el verde oscuro de los viñedos bañados en la sombra.
  • Los campos de verde apagado, sonaban para el visionario joven como tiernos suspiros de los clarinetes, las mujeres amadas, como les llamaba Berlioz.
  • Con esta tropa salíamos de Amsterdam en mayo, pasábamos en junio a la altura de las Canarias y cruzábamos por delante de las islas de Cabo Verde.
  • Lástima grande no volver a la tertulia de Pedernero para ponerle verde, porque ya sabía lo bastante para pasarse a todos los teólogos por la nariz.
  • Chocaron sus dientes, su cara púsose verde, y le cayó la capa, dejando al descubierto un viejo gabán y los sucios pañuelos arrollados á su cuello.
  • A lo lejos se veía el mar, una mancha alargada de un verde pálido, separada en línea recta y clara del cielo, de color algo lechoso en el horizonte.
  • Casi nadie había visto más que el vestíbulo, la escalera, un pasillo, la antesala y el salón de cortinaje verde y sillería con funda de tela gris.
  • Pero a los dos días de ocurrida la riña le dijeron que Rafael y Roberto iban juntos otra vez, apuntando sobre el tapete verde en fraternal combinación.
  • El tercer cuerpo tiene una diminuta ventana y un balconcillo rebozado con el follaje de una parra que deja caer su alegría verde sobre la puerta de la casa.
  • Una cama de hierro, un lavabo de mármol con su espejo, una cómoda con ramos y ángeles en blanca taracea, una percha, tres sillas, un sillón de reps verde.
  • Allí lucía una lámpara con pantalla verde, y alrededor de ella pasaban bultos, sombras, borrosas imágenes de personas, cuyas caras no se podían distinguir.
  • Y la fachada principal, renovada, recargada de adornos churriguerescos, sobre todo en la puerta y el balcón de encima, le daba un aspecto grotesco de viejo verde.
  • En un lado san Cristóbal sonreía con boca encarnada de una cuarta, partida por un plomo, al Niño de la Bola, que mantenía un mundo verde sobre su mano amarilla.
  • Las tres mujeronas que habían ido en busca de la delincuente, pasaban de la huerta al patio por la puertecilla verde, huyendo despavoridas y dando voces de pánico.
  • Pero aquella noche había tenido frío, y a falta de gorro de algodón o de hilo, se había cubierto con el que usaba de día, aquel gorro verde con larga borla de oro.
  • Y su pobre trigo allí, arrugándose, languideciendo, agitando su cabellera verde, como si hiciera señas al agua para que se aproximara y le acariciase con un fresco beso.
  • ¡A babor! ¡A estribor! ¡Buen viaje! ¡Buen pasaje! ¡Fuego! ¡Hurra, lorito! Yo encontraba en las palabras de aquel pajarraco verde un fondo de ironía que me molestaba.
  • Y este tema era la eterna nota verde, que tan pronto se abría y ensanchaba, tomando un tinte blanquecino, como se condensaba y obscurecía hasta convertirse en azul violáceo.
  • Y en la calle, empedrada de punzantes guijarros, entre el ángulo de la pared y el piso, al pie de los zócalos rosas o azules, corre una cinta de espesa y alegre hierba verde.
  • Tenía las puertas y las paredes pintadas de verde, mostrador en el portal y a un lado un cuarto pequeño con una mesa de pino, blanca, un espejo cubierto con gasa y varias sillas.
  • Después enrojeció con repentina rabia, mirando el pedazo de vega que se veía á través de la puerta, con sus blancas barracas y su oleaje verde, y extendiendo los brazos gritó.
  • Así, los que se dirigían al Cabo de Buena Esperanza, al llegar a las islas de Cabo Verde marchaban al Brasil, obedientes a la rutina y al viento, y atravesaban el Atlántico de nuevo.