Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "verla" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra verla para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Deseaba verla.
- ¿Puedo verla?
- Vamos a verla.
- Traté de verla.
- ¿Vamos a verla?
- Habías de verla.
- Vete a verla morir.
- Tú no has de verla.
- No quiero verla más.
- No fue a verla nadie.
- Quiso verla y no pudo.
- ¿Tengo que verla o no?
- ¿Cómo se puede verla?
- No quiero verla otra vez.
- Puede el señorito verla.
- Me agrada más verla así.
- ¿Piensa usted ir a verla?
- Se alegraba de verla buena.
- Andrés decidió ir a verla.
- Verla y cegarse fue todo uno.
- Teresa se alegrará de verla.
- ¡Pero si habías de verla tú.
- Ohando quedó atónito al verla.
- Casares, al verla pasar, la decía.
- ¡Pobre mujer! Tenemos que ir a verla.
- La bestia se estremece sólo de verla.
- ¡Qué deseos tenía de verla a usted.
- Este no necesitó más que verla venir.
- Hubiera deseado verla por un agujerito.
- Pensó en Lulú, y decidió ir a verla.
- Tendrías que verla por tus propios ojos.
- Crespo subía una vez cada tarde a verla.
- Puso él una carátula durísima al verla.
- Doña Celestina y sus hijas fueron a verla.
- Por lo menos verla padecer con la tentación.
- Todo antes que verla en brazos del fanatismo!
- Daba gozo verla comer, mejor dicho, engullir.
- Pero quiero verla, quiero verla a todo trance.
- Despidiéronla con sentimiento de verla salir.
- Daba gana de cerrar los ojos al verla acercarse.
- Después de verla una vez no se veía otra cosa.
- Entonces él replica que sí, que acaba de verla.
- La ruidosa tertulia de la fuente callóse al verla.
- Bueno, y ahora trae a la muñeca, que quiero verla.
- Chico, habías de verla y te quedarías lelo, como yo.
- Era Ballester, quien al verla, se quedó algo cortado.
- Mírele, mírele tan afligido de verla a usted malita.
- La señora no recibe, y estuvo sin verla quince días.
- Lo que yo le decía al verla hecha un mar de lágrimas.
- Al verla, Andrés se estremecía y se echaba a temblar.
- Pero es de satisfacción, por verla a usted tan regenerada.
- Al anochecer tuvo la suerte de verla asomada a una ventana.
- El corazón le dio un brinco de alegría al verla entornada.
- ¡Verla yo! Sólo por curiosidad he querido saber lo que sé.
- Es Sigunda, dijo izquierdo antes de verla, y no se equivocó.
- ¡Qué gusto verla a usted! exclamó la pecadora sin moverse.
- De modo que, para verla, allí mucho mejor que en la catedral.
- ¡Cosa extraña!, le entraron ganas de esperar para verla salir.
- ¿pero qué diría la familia al verla hecha un mar de lágrimas?
- Verla y sentir un miedo muy grande, pero muy grande, fue todo uno.
- Feijoo la siguió, afligidísimo de verla en tan lastimoso estado.
- Se encontró con la vieja de la noche anterior, y al verla la dijo.
- ¡Todo un día sin verla! Le había traído un paquete de rosquillas.
- Al verla Rubín, sintió como si le cayera una gota fría en el corazón.
- Pues sí, tía, si usted va a verla, se lo agradeceremos toda nuestra vida.
- Si no la has de comprar, si todo es gana de moler, ¿para qué quieres verla?
- Lo mismo fue verla Mauricia que echarle los tiempos del modo más despótico.
- Te digo que si esto es verdad, habrá que alquilar balcones para verla morir.
- Y si quiere usted verla furiosa, háblele de obras que no sean las del asilo.
- Entraré un ratito a verla dijo la Delfina a su amiga, sentándose en el sofá.
- , estaba encantada con ella, y todos los días iba al obrador a verla trabajar.
- Por allí no podía verla nadie, y al monte no se subía más que a buscar leña.
- Él había ido a visitarla todos los días, pero como si no, no le dejaban verla.
- Pero tenía curiosidad por conocer a la familia, y fué una tarde con Julio a verla.
- Al poco rato, sintiendo que Jacinta salía, acercose a la puerta con ánimo de verla.
- La madre la seguía sin verla desde la cama, para hacerle toda clase de indicaciones.
- El tal pasó junto a ella, la miró, casi casi se detuvo un instante para verla mejor.
- Aurora, al verla, se quedó tan inmutada, que no supo ni qué decir ni qué cara poner.
- Es que la conozco desde chico y estoy tan acostumbrado a verla que casi no sé cómo es.
- Pero estar muchos días sin verla y averiguarle las faltas, si las tenía, era imposible.
- Querían verla, desmenuzar sus gestos, sus movimientos para ver si se le conocía en algo.
- Esa de la carta, que por lo visto cree que mi hijo no tiene más que hacer que verla a ella.
- ¿Si se contentaba con estar cerca de ella, con verla y hablarla a menudo y tenerla por amiga?
- Hubiera dado sangre de un brazo por verla correr por aquellas venas que se figuraba exhaustas.
- Tenía Luschía una cara que siempre daba la impresión de verla de perfil, y la nuez puntiaguda.
- Quevedo iba a verla todos los días, y aunque la encontraba muy bien, ordenaba que no se levantase.
- Lo mismo fue verla Maximiliano, que se turbó cual si le hubieran sorprendido en un acto vergonzoso.
- Me preguntó por el señorito, y dijo que pasaría a verla a usted, sin decir cuándo ni cuándo no.
- Estos dos amigos, seguramente que al verla en un apuro eran capaces de darla la sangre de sus venas.
- Allen era un hombre afectivo, tenía un gran cariño por la familia y sufría al verla en la miseria.
- ¡Pobre señora! Era un dolor verla con aquella tranquilidad, tan ajena a la deshonra que la amenazaba.
- Pero aún estaba en la cama cuando su marido, después de dar una vuelta por la botica, subió a verla.
- Es que Fortunata no servía para cortesana, y sus fingimientos eran tan torpes que daba lástima verla fingir.
- Cuídamela, sacrifícate un poco más, no la abandones hasta verla esposa de Juanito, que es un buen muchacho.
- La fama de hermosa que gozaba y el verla en el teatro de tarde en tarde, explicaba, en parte, la curiosidad general.
- Dos días después, don Evaristo no fue a verla, y en su lugar llegó el criado con una breve esquelita, llamándola.
- Si me constara que ella se ha dicho esto, yo al verla tan religiosa, me volvería el hombre más católico del mundo.
- ¡Qué cosas inventaba! Y por la mañana las ponía en limpio en papel de marquilla con una letra que daba gusto verla.
- Lo mismo fue oír Platón que la señora de Pacheco venía, que el temor de verla le intranquilizó y no tuvo ya sosiego.
- Doña Lupe, cuando entró su sobrina bastante sofocada por haber subido muy aprisa la escalera, admirose de verla tan alegre.