Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra verlas

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra verlas en el contexto de una oración.

Término verlas: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "verlas" aquí tienes una selección de 17 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra verlas para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Ayer fui a verlas.
  • Al verlas, quedose algo cortado.
  • Estas cosas hay que verlas de cerca.
  • Calma, calma, las cosas hay que verlas despacio.
  • Pero lo mismo fue verlas Mauricia que empezar también a mandarles piedras.
  • Hubo quien al verlas pasar preparó algún chicoleo un poco más subido de tono.
  • Me gusta verlas tan hermosas, con sus ropas de lujo y sus miradas fijas en un punto.
  • Corría por las calles con gran ansiedad, como si en un minuto quisiera verlas todas.
  • Para lavar los ojos cuando han visto cosas feas no está mal, pero tú no has visto cosas feas, no puedes verlas.
  • Los domingos, cuando su mamá las sacaba a paseo, en larga procesión, iban tan bien apañaditas que daba gusto verlas.
  • Tomámoslas para verlas, llevámonoslas y con añadir una necedad y quitar una cosa bien dicha, decimos que es nuestra.
  • Ciertas personas le infundían un respeto que casi casi era pánico, y al verlas venir por la calle se pasaba a la otra acera.
  • En verano es de ver cómo no sólo se calientan al sol, sino se chamuscan, que es gran gusto verlas a ellas tan crudas y a ellos tan asados.
  • El gesto de inocente sorpresa que hizo al verlas a pie, confundidas entre la cursilería dominguera, fue una verdadera puñalada para las tres mujeres.
  • Pero las consentía y toleraba, poniendo su pensamiento en Dios y confiando en que Este, al verlas, volvería la cabeza con aquella indulgencia propia del que es fuente de todo amor.
  • ¡Algún puto, cornudo, bujarrón y judío dijo en altas voces ordenó tal cosa! Y si supiera quién era yo le hiciera una sátira con tales coplas que le pesara a él y a todos cuantos las vieran de verlas.
  • No había más que verlas en el palco abanicándose con negligencia, mientras una gran parte de los señores del tendido, puestos de pie y volviendo la espalda al redondel, las miraban fijamente, con ojos de deseo.