Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "viaje" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra viaje para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Un viaje.
- De viaje 203 II.
- El viaje a Madrid.
- Un viaje largo, ¿eh?
- Es un viaje muy bonito.
- Y luego quieren que no viaje.
- Y voy a hacer un viaje largo.
- ¡buen viaje! Me has engañado.
- El viaje se hacía interminable.
- Dejó el viaje y buscó padrinos.
- Una vez tuve yo que hacer un viaje.
- Hubo viaje en que no murió ninguno.
- Si no puede usted de un viaje, emplee dos.
- El Pacífico es muy grande, el viaje largo.
- Azorín ha continuado su viaje hacia Petrel.
- Yo conté lo mejor que pude mi viaje con don Ciriaco.
- Después del viaje de boda, don Prudencio me preguntó.
- V Viaje de novios i La boda se verificó en Mayo del 71.
- Desde que entró en El Dragón no hicimos un viaje feliz.
- Los seis meses de viaje a Filipinas los pasé desesperado.
- Buen marino era Medio hombre decía mi compañero de viaje.
- Como que no le costaba nada el billete para tan largo viaje.
- Había calculado la cantidad de agua necesaria para el viaje.
- En todo el viaje de América a Europa no se atrevió a hablarme.
- Hicimos un viaje horrible, con tiempo malísimo y mar borrascoso.
- Durante el viaje, fuera de sus trabajos de capitán, solía rezar.
- El romántico Ozores era clásico después de su viaje por Italia.
- No aguardo sino a que descanse del viaje para ir a echarle el toro.
- Julián le miraba sorprendido de que tomase el arma yendo de viaje.
- Se trataba de un viaje larguísimo y sin resultado pecuniario alguno.
- Llegaron, sin hablar apenas durante el viaje, a las tapias del Vivero.
- El viaje fué para Andrés distinto, y más agradable que en diciembre.
- He hecho el viaje por saturarme de estos recuerdos de nuestros clásicos.
- A los diez y seis años hice un viaje no muy feliz a Terranova, de grumete.
- Solíamos ver en el viaje barcos que iban a la India, fragatas y bergantines.
- A Don Baldomero le pareció muy bien el viaje del chico, para que viese mundo.
- Mañana me voy, y me iría esta tarde, si tuviera tiempo de arreglar el viaje.
- Una tarde volvió Batiste de Valencia, muy contento del resultado de su viaje.
- El bello ideal de doña Anuncia había sido siempre un viaje a Venecia con un amante.
- I DE VIAJE UNOS días después nombraban a Hurtado médico titular de Alcolea del Campo.
- A la vuelta de este viaje me embarqué con don Ciriaco en Cádiz, en la Bella Vizcaína.
- Cada viaje era una viña para el bueno del secretario, y muy beneficioso para los suyos.
- Pero la idea de prolongar un poco aquel viaje tan divertido, conquistó en breve su alma.
- Aún distábamos cuatro leguas del término de nuestro viaje cuando los vimos retroceder.
- Después, á la luz del candil, iba y venía por la barraca preparando su viaje á Valencia.
- No cabe, pensó, y parecióle enorme dificultad para su viaje no poder acomodar la canaleja.
- VI LA SUBLEVACIÓN El viaje por el Pacífico es, como usted sabe, de una monotonía terrible.
- Colgada de un clavo a la cabecera de su cama de madera, tenía una cartera de viaje, sucia y vieja.
- Aquel viaje me gustaba extraordinariamente, porque a los chicos toda novedad les trastorna el juicio.
- Al llegar aquí se acordó el infeliz esposo que Ana, meses antes, le proponía un viaje a La Almunia.
- He aquí cómo este desdichado Azorín, que no quería razonar su viaje, ha acabado al fin por razonarlo.
- Con un viaje muy malo, después de siete meses de navegación con temporales y borrascas, llegamos a Cádiz.
- Nucha permanecía indecisa, recogiendo el vestido con la diestra, sin soltar de la otra el saquillo de viaje.
- Después de maldecir de la alimentación leguminosa y de la alimentación patatosa, habló del resto del viaje.
- Los demás se acomodaron en un coche antiguo de viaje, sólido, pero de mala facha, tirado por cuatro caballos.
- Se dejaban caer sobre su silla respectiva, como si cada figura del rigodón fuera un viaje alrededor del mundo.
- Pienso retardar todo lo posible ese viaje, y tiempo me queda para malgastar antes los cuatro cuartos que guardo.
- Mi viaje como agregado fué desde Liverpool a la Habana, en el bergantín Caridad, con el capitán Urdampilleta.
- El viaje fue muy bueno, y no tuvimos más percance que unas calenturillas, que no mataron ni tanto así de hombre.
- En la mañana del 27 recuerdo que atravesamos el río, y luego seguimos nuestro viaje a pie sin abandonar la costa.
- Aun no se había pensado en abrir el istmo de Suez, y el viaje a Filipinas se hacía por el Cabo de Buena Esperanza.
- Pero el viaje era peligroso, y, además, no me hacía ninguna gracia la perspectiva de entrar solo en aquel agujero.
- Después de cenar en la borda, los tres hombres sacaron las mulas y continuaron el viaje subiendo por el monte Larrun.
- Pero no hacía ningún viaje á Valencia sin llevar consigo la escopeta, que dejaba confiada á un amigo de los arrabales.
- Cuando se halló cerca del fin de su viaje, la Delfina fijaba exclusivamente su atención en los chicos que iba encontrando.
- Ni te conviene el andar siempre de viaje, como una carta con el sobre mal puesto, que recorre todas las estafetas del mundo.
- Micaela perdonó al señor de Peña esta transgresión de lo pactado, en gracia a su viaje y al regalo del ramo de naranjas.
- Como el viaje se había hecho sin riesgo, lo volvimos a repetir, y llenamos todas las botellas y depósitos que encontramos.
- En el viaje que yo fuí de grumete naufragaron una porción de barcos, y más de cincuenta hombres de aquella costa se ahogaron.
- Ya expresaban alegría, como un saludo de buen viaje, y yo escuchaba el rumor cual si fuese de humanas voces que nos daban la despedida.
- ¡Oh, qué ridículo viaje por salas y pasillos, a obscuras, a las dos de la madrugada, en busca de un imposible, de una grotesca farsa.
- A pesar de que el viaje lo hacía de noche, Andrés supuso que seria demasiado molesto ir en tercera, y tomó un billete de primera clase.
- Diríase que su alma, perdida la última ilusión, había liquidado toda clase de cuentas con el mundo y se preparaba para el último viaje.
- La acompañaron en su viaje don Cayetano Ripamilán, canónigo respetable por su condición y sus años, y una antigua criada de los Ozores.
- Creía que se bailaba en los salones la polka íntima que él, años atrás, había visto bailar en Madrid, con ocasión de cierto viaje curioso.
- Y ahora un presentimiento le decía que todo había acabado, que Ana ya no era suya, que iba a perderla, y que aquel viaje al Vivero era ridículo.
- Si no iba, se ofendería quizás su padrino, y yendo, podían sobrevenirle contrariedades mayores, incluso la de arrepentirse del viaje y aplazarlo.
- La imaginación no puede seguirlos en su viaje al profundo abismo, y es difícil suponer que estén en alguna parte estando en el fondo del Océano.
- Y el viaje, la vuelta a Vetusta, se precipitó contra los consejos del mediquillo grosero, que prodigaba los términos técnicos más transparentes.
- Al llegar, los dos se reían de la formalidad con que habían hecho aquel viaje, pues la presencia de personas extrañas no les dejó ponerse babosos.
- La primera etapa de su viaje fue Burgos, a donde llegaron a las tres de la mañana, felices y locuaces, riéndose de todo, del frío y de la oscuridad.
- No necesito oirlas contestó el otro con voz seca, y se tendió en el diván como para manifestar el poco aprecio que sentía por su compañero de viaje.
- Esto no impidió que durante el viaje manifestase la señorita de Ozores, vestida de riguroso luto, un dolor apenas mitigado por la resignación cristiana.
- También de noche, cerca del alba, emprendía su viaje al monte el casero que se preciaba de regalar a su señor las primeras arceas, las mejores perdices.
- Tardamos en toda la travesía cinco meses, y, como el viaje en este tiempo era para don Ciriaco un éxito, entramos en la bahía de Manila disparando cohetes.
- ¡Y no lo veo! Y como ya es de noche y me siento fatigado por el precipitado trajín, por el viaje, por el cansancio, me retiro a casa con ánimo de acostarme.
- Hechas así las amistades, entablaron el señor de la Lage y su sobrino la imprescindible conversación referente al viaje, sus causas, incidentes y peripecias.
- Sin que Ana sospechase nada, porque Mesía había cumplido su palabra, dada a Frígilis, de despedirse por escrito para un viaje electoral, urgentísimo y breve.
- Ya llegaba, y a medida que veía más cerca el objeto de su viaje, parecía como que se le iba acabando la cuerda epiléptica que la impulsaba a la febril marcha.
- Ella le proponía el viaje, el marinero se reía, le decía que sí, la cogía en los brazos, pero el pícaro la llevaba a casa del aya y la volvían al encierro.
- Ana a veces, no pudiendo elevar su atención a las cosas invisibles, a la contemplación piadosa, procuraba preparar este viaje místico pensando en el Magistral.
- A veces traíamos los fondos lavados y nos encontrábamos que, después de un largo viaje, el cobre de la quilla y de las partes próximas estaba limpio como el oro.
- Nos zampamos en un santiamén Marcial y yo las sobras, y seguimos el viaje, ellos a caballo, marchando al estribo, y nosotros como antes, en nuestra derrengada calesa.
- Ella hubiera sido de buen grado Cimodocea, su padre podía pasar por un Demodoco bastante regular, sobre todo después de su viaje a Italia que le había hecho pagano.
- ¡A babor! ¡A estribor! ¡Buen viaje! ¡Buen pasaje! ¡Fuego! ¡Hurra, lorito! Yo encontraba en las palabras de aquel pajarraco verde un fondo de ironía que me molestaba.
- Cruzaban la plaza y pasaban sobre los tejados golondrinas gárrulas, inquietas, que iban y venían, como si hiciesen sus visitas de despedida, próximo el viaje de invierno.
- Fui por la noche, y durante mi viaje solitario iba luchando con mis ideas y sensaciones, que oscilaban entre aceptar un puesto en la casa de los novios, o rechazarlo para siempre.
- ¡el niño en la cama y todo desarreglado! Había que acicalar al albat para su último viaje, vestirle de blanco, puro y resplandeciente como el alba, de la que llevaba el nombre.
- Lo principal es que todos los marinos de aquí están muy descontentos del almirante francés, que ha probado su ineptitud en el viaje a la Martinica y en el combate de Finisterre.
- ¡Pues para este viaje no necesitábamos alforjas! gritó Contracayes, no menos furioso, volviéndose al consternado Peláez, que no había previsto aquel choque de dos malos genios.