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Ejemplos de oraciones con la palabra vicio

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra vicio en el contexto de una oración.

Término vicio: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "vicio" aquí tienes una selección de 78 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra vicio para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Cada cual tenía su vicio.
  • Vicio feo, señor de Llopis.
  • ¿Me estaré quejando de vicio?
  • Todo lo demás es vicio y gula.
  • Una caricatura, un payaso del vicio.
  • En su constitución no hay vicio alguno.
  • (tirándole de una oreja), se queja de vicio.
  • Si no te quitas ese vicio, vas a parar en mal.
  • Tenía la maldita puerta el vicio de rechinar.
  • Me gana catorce riales y no tiene ningún vicio.
  • Ellos tomarán el camino de atajo, el del vicio.
  • En Vetusta la vida no tiene incentivos para el vicio.
  • Todos sabían que aquél era el vicio de doña Visita.
  • Es que hay en la naturaleza humana un vicio de mendicidad.
  • Pero ya la tenemos otra vez en danza con el maldito vicio.
  • Se veía al hombre del vicio, pero sacerdote, no víctima.
  • Lo decía un conocedor profundo de la sociedad y del vicio.
  • El vicio y la grosería habían puesto una costra en mi corazón.
  • Amar de ese modo no es amar, es perversión, es vicio, hija mía.
  • A su lado solía sentarse un caballero que tenía un vicio secreto.
  • Aquello era una cosa hombruna, un vicio de hombres vulgares, plebeyos.
  • Estas relaciones de la vida de lujo y de vicio de París le encantaban.
  • Vicio tanto más avasallador y terrible cuanto más inofensivo parecía.
  • Las pasiones nobles, grandes, sueños, aprensiones, hipocresía del vicio.
  • Parece que estáis locas rematadas, y que el vicio os ha secado la mollera.
  • Alrededor, sentados o en pie varios mirones, los más esclavos de su vicio.
  • Un aristócrata tenía derecho a todo, al vicio, a la inmoralidad, al egoísmo.
  • A su tienda iban los habladores más frenéticos, porque el vicio llama al vicio.
  • Este vicio lo debía a los muchos versos de Lope y Calderón que sabía de memoria.
  • Tenía que marcharse de aquella casa echado por el feo vicio, por el delito infame.
  • La manía de dar al fiado llegó a ser un vicio, una pasión del manirroto licenciado.
  • Dándole un poquito, nada más que una miajita, la consuelo, y aquí no puede haber vicio.
  • Casi siempre se olvidaba de decir la que les esperaba a las víctimas del vicio en el otro mundo.
  • La virtud y el vicio se codeaban sin escrúpulo, iguales por el traje que era bastante descuidado.
  • ¡Pobre mujer! ¡Tener ese vicio! De veras lo siento, pues no hay otra como ella para correr alhajas.
  • Es decir, que cuanto más lejos estaba una mujer del vicio, más exagerada era cuando llegaba a caer.
  • Aprecio mucho a Mauricia, que a no ser por el maldito vicio, sería una buena mujer, trabajadora, fiel.
  • El Chato, el clérigo que servía de esbirro a doña Paula, tenía el vicio de ir al teatro disfrazado.
  • Combinación de líneas y sombras, algo también las huellas de una vida malgastada en el vicio y el amor.
  • He encontrado en los Pazos, hace un año, el vicio, el escándalo, la grosería y todas las malas pasiones.
  • Tal vez la filosofía de Primitivo era que no hay hombre sin vicio, y no había de ser Julián la excepción.
  • Era este el único vicio grave que las tías habían descubierto en la joven y ya se le había cortado de raíz.
  • Fuera del platicar, Estupiñá no tenía ningún vicio, ni se juntó jamás con personas ordinarias y de baja estofa.
  • Hay mucha miseria observó la dama, tomando el tema por otro lado, y los que tenemos qué comer nos quejamos de vicio.
  • La religiosidad, aunque en la forma lamentable de la superstición, se manifestaba en el mismo vicio de la tafurería.
  • Estupiñá tenía un vicio hereditario y crónico, contra el cual eran impotentes todas las demás energías de su alma.
  • Parecía un padre, un hermano que desalado busca a la prenda querida que ha caído en los dédalos tenebrosos del vicio.
  • Era de notar ver a mi amo tan quieto y religioso y a mí tan travieso, que el uno exageraba al otro o la virtud o el vicio.
  • Cuando ya tenía las ideas más despejadas, reconoció imparcialmente que la pereza aquella mañana no se quejaba de vicio.
  • Agarró la correa y tornóme a repasar las costillas, reprehendiéndome el mal vicio de hurtar como quien tan bien le sabía.
  • En una mujer hermosa es imperdonable el vicio de escribir decía el baroncito, clavando los ojos en Ana y creyendo agradarla.
  • Era como los que tienen un vicio, que fuera de él, y cuando no están atacados de fiebre, son razonables, prudentes y discretos.
  • En vez de disimularlo subrayaba el vicio corporal torciéndose más y más hacia la derecha, inclinándose como un sauce llorón.
  • Estas niñerías para mostrar cuánta virtud sea saber los hombres subir siendo bajos, y dejarse bajar siendo altos cuánto vicio.
  • Es un vicio muy feo, hasta en los grandes, cuanto más en un inocente así! ¿Para qué le aguanta a Primitivo que le dé tanta bebida?
  • Mira, mujer, para que los jóvenes adquieran energía contra el vicio, es preciso que lo conozcan, que lo caten, sí, hija, que lo caten.
  • En aquel momento vio a todos los vetustenses felices a su modo, entregados unos al vicio, otros a cualquier manía, pero todos satisfechos.
  • En su fachada severa desafinaba una galería de nuevo cuño, ideada por don Manuel Pardo de la Lage, que tenía el costoso vicio de hacer obras.
  • Pero no fue posible, porque hasta el término de la comida no se habló más que de Mauricia, de los protestantes y del insano vicio de la embriaguez.
  • Sí, iconoclasta soy, pero iconoclasta del vicio, apóstol de la virtud y heresiarca de las tinieblas que envuelven la inteligencia y el corazón de la humanidad.
  • Todos se pasmaron del cuento, y doña Lupe compadeció a la Dura, deplorando que con vicio tan inmundo malograse las cualidades de inteligencia corredora que poseía.
  • La nariz, de cuerpo de santo, comido el pico, entre Roma y Francia, porque se le había comido de unas búas de resfriado, que aun no fueron de vicio porque cuestan dinero.
  • Aquellos pinchazos que sentía en el orgullo, y en algo más guardado, más de las entrañas, los necesitaba ya, como el vicioso el vicio que le mata, que le lastima al gozarlo.
  • Si hay en su existencia días vergonzosos, y no diré tanto como vergonzosos, días borrascosos, días desventurados, ha sido por ley de la necesidad y de la pobreza, no por vicio.
  • Como sus necesidades eran muy cortas, pues no tenía familia que mantener ni ningún vicio como no fuera el de gastar saliva, bastábale para vivir lo poco que el corretaje le daba.
  • Pues esa buena pieza, en una de las tremendas borrascas que le produce el maldito vicio, fue recogida de la calle por los protestantes, que tienen su capilla y casa en las Peñuelas.
  • Parle vosté 8 dijo avanzando un pie la acequia más vieja, pues por vicio secular, el tribunal, en vez de valerse de las manos, señalaba con la blanca alpargata al que debía hablar.
  • No se sabe por qué entonces era cuando mejor se conocía que Bermúdez no se quejaba de vicio al quejarse del pícaro estómago, de digestiones difíciles y sobre todo de perpetuos restriñimientos.
  • Lo que dices (con glacial estoicismo) es propio de una criatura llena de debilidades y de impurezas, en quien la razón se halla en estado embrionario, y que habla y obra siempre al impulso de las pasiones y del vicio.
  • El espectáculo de la ignorancia, del vicio y del embrutecimiento le repugnaba hasta darle náuseas y se arrojaba con fervor en la sincera piedad, y devoraba los libros y ansiaba lo mismo que para él quería su madre.
  • En una de ellas encontré, por mi desdicha, a Tristán de Ugarte, que ha sido para mí uno de esos hombres providencialmente funestos, seres reclamos del mal que se ponen en el camino para arrastrarnos al vicio y a la ruina.
  • Y un poco también a olfatear el vicio, el crimen pensaba él, crimen en que tenía seguridad de no caer, no tanto por esfuerzos de la virtud como por invencible pujanza del miedo que no le dejaba nunca dar el último y decisivo paso en la carrera del abismo.
  • Todos los años compraba un billete entero, por rutina o vicio, quizás por obligación, como se toma la cédula de vecindad u otro documento que acredite la condición de español neto, sin que nunca sacase más que fruslerías, algún reintegro o premios muy pequeños.
  • La fantasía de Paco, sus costumbres, la especial perversión de su sentido moral le hacían afeminado en el alma en el sentido de parecerse a tantas y tantas señoras y señoritas, sin malos humores, ociosas, de buen diente, criadas en el ocio y el regalo, en medio del vicio fácil y corriente.
  • El vicio aquel tenía sus depravaciones, porque la señora de Santa Cruz no sólo iba a las tiendas de lujo, sino a los mercados, y recorría de punta a punta los cajones de la plazuela de San Miguel, las pollerías de la calle de la Caza y los puestos de la ternera fina en la costanilla de Santiago.
  • Era tan fuerte el ansia de charla y de trato social, se lo pedía el cuerpo y el alma con tal vehemencia, que si no iban habladores a la tienda no podía resistir la comezón del vicio, echaba la llave, se la metía en el bolsillo y se iba a otra tienda en busca de aquel licor palabrero con que se embriagaba.
  • ¡Será posible que la abyección, que la indignidad, que la inmundicia misma del pecado atraiga, estimule, sea un aperitivo, como las guindillas rabiosas, para el paladar estragado de los esclavos del vicio! Y que en esto caigan, no personas de poco más o menos, sino señores de nacimiento, de rango, señores que.
  • Poco a poco iban llegando los amigos, aquellos hermanos de su alma, que en la soledad en que Plácido estaba le parecían algo como la paloma del arca, pues le traían en el pico algo más que un ramo de oliva, le traían la palabra, el sabrosísimo fruto y la flor de la vida, el alcohol del alma, con que apacentaba su vicio.