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Ejemplos de oraciones con la palabra viera

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra viera en el contexto de una oración.

Término viera: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "viera" aquí tienes una selección de 91 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra viera para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Como si lo viera.
  • Como si lo viera.
  • Como si lo viera.
  • Como si lo viera.
  • Como si lo viera.
  • Como si lo viera.
  • ¡Como si lo viera.
  • ¡Si usted le viera.
  • ¡Si me viera ahora.
  • ¡Si me viera ahora.
  • Pero si viera usted.
  • Si alguien nos viera.
  • ¡Si Jacinta le viera.
  • ¡Si alguien nos viera!
  • ¡Si me viera mi madre!
  • Creerlos como si los viera.
  • ¿Y si ahora la viera usted?
  • Me daría si me viera en una necesidad.
  • Bien sabía yo que usted cuando le viera.
  • Y aunque la viera, tía, aunque la viera.
  • Si lo viera usted cuando se pone a mirarme.
  • ¡Si viera usted qué contento y qué tranquilo.
  • También a ella le pediría perdón si la viera.
  • Si usted me viera por dentro me tendría lástima.
  • Y eso que ahora, si viera usted, ha recobrado la razón.
  • ¡Y qué pie! Más valía que ningún cristiano lo viera.
  • Como si lo viera apuntó Juanito con rápido discernimiento.
  • Pero esto era muy estudiado para que Maxi no viera el juego.
  • ¡Pobre mujer! Y si viera usted qué guapa era cuando polla.
  • ¡Pues si viera usted qué guapo está el Pituso ! ¿De veras?
  • Porque si yo viera que coqueteaba con otros hombres, anda con Dios.
  • Parecía natural que en mi casa me viera yo libre de este tormento.
  • Si me viera en despoblado, solos frente a frente, escaparía de mí.
  • Porque ahora, como si lo viera, se lanzará otra vez a la vida libre.
  • Si le viera en un peligro, le sacaría en bien, aunque me perdiera yo.
  • Si el tal viera todo esto, ¡cómo se alegrarían sus malas entrañas!
  • La elocuencia era aquello, hablar así, que se viera lo que se decía.
  • ¡Y si al menos se viera que era indiferencia aquella fortaleza! Pero, no.
  • Lo que ella deseaba era que la señorita la viera tan maja, ¿verdad, rica?
  • Y me apretó la mano, chica, y se fue yo creo que para que no le viera llorar.
  • Pero el que la viera una vez, no la olvidaba y sentía deseos de volverla a mirar.
  • Si mi madre me viera por dentro, no tendría esos temores con que ahora me mortifica.
  • ¡Qué familia, Señor, qué familia! Si me viera mi Jáuregui, otro gallo me cantara.
  • Y cuando vea que es su retrato vivo ¡Cristo! ¡Pues digo, si doña Bárbara le viera.
  • Entonces el Rector le mandaba al paraíso para delatar a los seminaristas que allí viera.
  • Desde el punto en que le viera hacer un ademán hostil, ella se le colgaría de las barbas.
  • Porque si usted la viera, se asombraría de que los hombres puedan caer en tal tentación.
  • Más valía que no la viera jamás, porque si la veía, de fijo se le iba el santo al Cielo.
  • Si en aquel instante, en vez de mirar allí a la niña de Mauricia, viera a su pobre Juanín.
  • Tiene usted razón, y lo que siento ¡qué cuña!, es que no viera en mi reticencia una broma.
  • Es que usted, como si lo viera, conserva resentimientos y quizá pretensiones que son un gran pecado.
  • ¡Qué ángel! ¡Y si viera usted qué pillo es, y qué tragón! Viene determinado a darse buena vida.
  • Y como viera que su marido se encogía de hombros indicando que la cosa era sumamente grave, exclamó.
  • Quien no viera pasar a los cobradores del Banco cargados de dinero y a los carteros salir en procesión.
  • Sería capaz de darnos un escándalo si viera lo demás que reservamos para los convidados de otra clase.
  • Cuando me ven entrar, ¡si viera usted qué cara me ponen! No reparan que están trabajando con mi dinero.
  • Tenía aún el traje de fiesta con el cual la viera Julián danzar pocas horas antes junto al crucero y en el atrio.
  • Francamente, no quisiera que me viera nadie, porque empezarán a decir que si salgo o no salgo, y no me gustan refirencias.
  • Las mismas con quienes pasó ratos agradables le repugnaban después, y como las viera venir por la calle, les huía el bulto.
  • ¿No es usted otro libelo infamatorio con lengua y pies que viera yo cortados de los muchos que sacrifican la honra del Magistral?
  • Aquel bestia no le permitía que me viera y hablara sin estar él presente, y ella, delante de él, apenas alzaba del suelo los ojos.
  • Decía que si un hombre la pretendía, y ella viera que la quería de verdad, se iría con él, fuera rico o pobre, soltero o casado.
  • Silva mandó a uno de los suyos a que viera si nuestra cámara estaba cerrada, y cuando el otro volvió diciendo que lo estaba, murmuró.
  • Cuando tú me saliste con que lo del nieto era una novela, flin flan, me dio la idea de tirar esta música a la calle, sin que nadie la viera.
  • Mucho se pasmaron él y Benigna de que Juan viera al pequeñuelo con sosegada indiferencia, sin hacer ninguna demostración de cariño paternal.
  • Pues Bedoya, al que le aducía este argumento en casa de Vegallana, le llamaba aparte, y sin que nadie los viera, subía con él al segundo piso.
  • Más que odio siento por él desprecio, pero me divierte, me parece entretenido, como si viera un bicho malo metido debajo de una copa de cristal.
  • Madre iba, pero iba a hurtadillas, sin decírmelo, y se ponía detrás de la columna, donde yo no le viera, y luego no me decía nada de mi sermón.
  • Si esta pavisosa pensó Santa Cruz mirándola también, viera con qué donaire se sienta en un puff Sofía la Ferrolana, tendría mucho que aprender.
  • Pero cuidé de que no me viera Doña Francisca, la cual me habría hecho notar el irresistible peso de su mano si observara mis disposiciones belicosas.
  • ¡Ah, si viera usted lo furioso que se ponía cuando le decía yo que me gusta un guisado de falda y pechos como los que se comen en los bodegones! Pues nada.
  • Jacinta, al fin, metió la mano en su seno, sacó lo que el muchacho deseaba, y le miró segura de que se desenojaría cuando viera una cosa tan rica y tan bonita.
  • Encadenando ideas, se daba a pensar en el gusto que tendría de ver a doña Guillermina, presumiendo al mismo tiempo que si la viera había de sentir mucha vergüenza.
  • Nada, ¡pero aún estamos a tiempo! contestó el marido burlado, puesto en pie, con los puños apretados, avergonzado, como si se viera en camisa en medio de la plaza.
  • Las personas que allí viera constantemente, los mozos y el encargado, ciertos parroquianos fijos, se le representaban como unidos estrechamente a él por lazos de familia.
  • Lo que harías tú, con las ganas que tienes de chiquillos, sería salir para que todo el mundo te viera con tu bombo, y mandar a Rossini con un suelto a La Correspondencia.
  • La idea era ir acostumbrando al master, cuando hacía la requisa, a que nos viera en una misma posición, y hacerle creer, en días sucesivos, que nos dormíamos en seguida.
  • Pues como viera los alumnos de la Escuela Pía, con su uniforme galonado y sus guantes, tan limpios y bien puestos que parecían caballeros chiquitos, se los comía con los ojos.
  • Su persona tenía tal aire inglés, que quien le viera, tomaríale por uno de esos lores aburridos y millonarios que andan por el mundo sacudiéndose la morriña que les consume.
  • Aquí viera, quien vello pudiera, la abstinencia de mi casa y la tristeza y silencio de los moradores, tanto que nos acaeció estar dos o tres días sin comer bocado, ni hablaba palabra.
  • Y Andresito, como si se viera ya vestido de blanco, errante por poética selva, con el pelo cortado en flequillo y los brazos cruzados sobre el pecho, canturreaba con voz dulce y lacrimosa.
  • ¡Y si viera usted qué distinto es el mundo mirado desde arriba a mirado desde abajo! Me parecía a mí mentira que yo había de ver apagarse en mí la sed de venganza, y el odio que me embruteció.
  • Fortunata encontró a su tío transfigurado moralmente, con un reposo espiritual que nunca viera en él, suelto de palabra, curado de su loca ambición y de aquel negro pesimismo que le hacía renegar de su suerte a cada instante.
  • No quisimos entrar en el pueblecito con aquellas trazas, y subimos por el arenal, y escalando unas dunas, sin que nos viera nadie, nos metimos en el cementerio de la aldea, y tendidos entre dos sepulcros, resguardados del viento, pudimos descansar y dormir.
  • El vestido, según pudo entrever acercando los ojos a la celosía del confesonario, era bastante subido, no dejaba ver más que un ángulo del pecho en que apenas cabía la cruz de brillantes, que Ana llevó también a la Iglesia para que se viera cómo hacía el conjunto.
  • Si ella viera los originales, ¡qué desilusión! Esta pareja del andaluz a caballo y la maja en la reja pelando la pava, para la sentimental y romancesca mistress Mitchell, que pone los ojos en blanco al hablar de España, el país del amor, del naranjo y de las aventuras increíbles.
  • ¡Si te viera ahora Doña Francisca! Confesaré que yo tenía momentos de un miedo terrible, en que me hubiera escondido nada menos que en el mismo fondo de la bodega, y otros de cierto delirante arrojo en que me arriesgaba a ver desde los sitios de mayor peligro aquel gran espectáculo.
  • Su padre, sin duda, revivía en él, y por esto no podía aspirar el vaho de una cocina sin estremecimientos voluptuosos, ni ver a una muchachota de tez morena, brazo musculoso y robustas posaderas sin sentir que la sangre afluía rápida a su corazón, como si se viera ante el ideal realizado.
  • Esto es, que los mezclaba y confundía, siendo la falda de Obdulia la causa de tales confusiones, porque el sabio no podía menos de admirar aquella atrevidísima invención, nueva en Vetusta, mediante la que aparecían ante sus ojos graciosas y significativas curvas que él nunca viera más que en sueños.
  • ¡Y si viera usted qué cariño me ha tomado Ponce! Echamos largos párrafos sobre el arte realista, y el ideal, y la emoción estética, y cuanto yo digo, aunque sea un gran desatino, porque en mi vida las he visto más gordas, lo escucha como el Evangelio, y yo me doy con él un lustre que no hay más que ver.
  • Abandonaba la tienda a las horas en que aquélla tenía que salir por algún encargo de sus parroquianas, y por la calle iba al lado de ella, orgulloso como un triunfador, temiendo que le viera la mamá y deseando al mismo tiempo encontrarse con sus hermanas, para que éstas aprendiesen a distinguir y no le tuvieran por un pazguato incapaz de tener novia.