Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "vigas" aquí tienes una selección de 29 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra vigas para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Las vigas trabajan lentamente.
- Vaya por las vigas, que no son viejas.
- En ellos existen siete vigas y cuatro prensas.
- Las vigas están aún en Torrijos en mayoría.
- Y pasar también la escoba por entre las vigas.
- En Alfaro, por ejemplo, en sus almazaras existen 14 vigas y 10 prensas de husillo.
- Alzó los ojos, buscando a Dios más allá de las estampas y de las vigas del techo.
- ¿Quiere usted dos vigas de hierro de doble T que me sobraron de la casa de la Carrera?
- La entrada es ancha y empedrada, jaharradas de yeso las paredes, con pequeñas vigas el techo.
- Veíanse, al través de las tejas y las vigas, innumerables retales de terciopelo azul celeste.
- Usando vigas, la extracción del aceite se prolonga doble tiempo que se tardaría con la prensa.
- Mascaba firme, bebía seco, y tenía los ojos fijos en el plato, cuando no en las vigas del techo.
- ¿Ven ustedes a este marqués de Casa Muñoz, que me está oyendo y me ha ofrecido dos vigas de doble T?
- La que se retira de las vigas, en cambio, queda con una parte considerable de aceite que no es utilizado.
- De las vigas negras, con los espacios entre una y otra pintados de azul, colgaban telas de araña plateadas.
- En cambio, Logroño, la capital de la región, cuenta con 24 vigas y 35 prensas de husillo, a más de 3 hidráulicas.
- Sólo te quería decir que ya que no me acabes el piso, me des siquiera unas vigas viejas que tienes en tu solar de la calle de Relatores.
- En la región alicantina más olivarera Onil, Castalla, Ibi las prensas de madera y las vigas hace tiempo que han desaparecido por completo.
- La casa de Arcale era un caserón de piedra hasta el primer piso, y lo demás de ladrillo, que dejaba ver sus vigas cruzadas y ennegrecidas por la humedad.
- Estos cuartos, de paredes encaladas, con las vigas del techo al descubierto y el piso con grandes tablas obscuras, ya combadas por el tiempo, estaban vacíos.
- Amén de estas reliquias, entre las vigas pendían pálidas telarañas, y por todas partes descansaba tranquilamente el polvo, enseñoreado allí desde tiempo inmemorial.
- ¡Otra! Ya he dado unas vigas que valen cualquier cosa replicó Manolo, mirando embelesado, tan pronto la cara de la mendicante como su mano de ángel, sonrosada y gordita.
- Las vigas son unas enormes palancas que, con un peso a uno de sus extremos, oprimen la pasta de aceituna molida, colocada en los cofines cerca del otro extremo, casi en el punto de apoyo.
- Hay viejas cámaras con puertas cuadradas, con cerraduras chirriantes, con techos inclinados de retorcidas vigas, con lejas anchas, con armarios telarañosos que encierran un espejo roto, un velón, una careta de colmenero.
- El cuarto cuerpo tiene cuatro ventanas que dan luz a una espaciosa cámara, con vigas borneadas en el techo, colgada de ristras de pimientos y de horcas de cebollas y ajos, llena de simples mantenimientos para la comida cotidiana.
- Pregunté al boyero por dónde se subía más de prisa a Bisusalde, y me mostró el camino, que, al principio, más que camino, era una escalera formada por tres o cuatro tramos hechos con vigas y que terminaba en una cuesta en zig zag.
- Pararon en una habitación relativamente chica, con ventana de reja, donde las negras vigas del techo semejaban remotísimas, y asombraban la vista grandes estanterías de castaño sin barnizar, que en vez de cristales tenían enrejado de alambre grueso.
- De las vigas, como bambalinas grasientas, colgaban pabellones de longanizas y morcillas, ó ristras de pequeños pimientos rojos y puntiagudos como dedos de diablo, y rompiendo la monotonía de tal decorado, algún jamón rojo y borlones majestuosos de chorizos.
- Y no alcanzando, sin duda, los medios de los Limiosos a echar piso nuevo, se habían contentado con arrojar algunas tablas sueltas sobre los pontones y las vigas, y por tan peligroso camino cruzó tranquilamente el señorito, sin dejar de ofrecer los dedos a Nucha, y sin que ésta se atreviese a solicitar más firme apoyo.