Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "vine" aquí tienes una selección de 23 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra vine para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Vine pronte.
- Vine 30 decía tirando de él.
- Y con tanto, me despedí y vine a mi casa.
- No nos precipitemos, tía, y por eso me vine aquí.
- No los había visto tan gordos hasta que vine a la aldea.
- Total, que por fin me soltaron, y aquí me vine corriendo.
- Me despedí de él continuó diciendo Allen y vine corriendo aquí.
- Vine yo con gran disimulación, y en entrando, me dieron la cédula diciendo.
- Y cuando vine a casa me sentía desasosegado, nervioso, obsesionado por mi tremendo artículo.
- Y vine a esta ciudad, pensando que hallaría un buen asiento, mas no me ha sucedido como pensé.
- Y vine a tener tanta amistad con él, que me descubrió un secreto con que en dos días estuvimos ricos.
- De puro considerar en él, vine a resolverme de ser bellaco con los bellacos, y más, si pudiese, que todos.
- Esto he dicho para que se me tenga lástima de ver a las manos que vine y se ponderen mejor las razones que me dijo.
- A cabo de tres semanas que estuve con él, vine a tanta flaqueza que no me podía tener en las piernas de pura hambre.
- Estuve una temporada en las islas de Loffoden y vine por casualidad a Burdeos a componer las velas, y aquí me quedé.
- Unos se fueron por una parte y otros por otra, y yo me vine a mi casa desde la plaza martirizando cuantas narices topaba en el camino.
- Yo vine aquí con este echacuervo que os predica, el cual engañó y dijo que le favoreciese en este negocio y que partiríamos la ganancia.
- Vine, pues, y metiendo doce pasos atrás de la tienda mano a la espada, que era un estoque recio, partí corriendo, y en llegando a la tienda, dije.
- A cabo de tres días yo torné en mi sentido y vine echado en mis pajas, la cabeza toda emplastada y llena de aceites y ungüentos y, espantado, dije.
- A poder de éste, pues, vine, y en su poder estuve con don Diego, y la noche que llegamos nos señaló nuestro aposento y nos hizo una plática corta, que aun por no gastar tiempo no duró más.
- Yo fui por el vino, con el cual no tardé en despachar la longaniza, y cuando vine hallé al pecador del ciego que tenía entre dos rebanadas apretado el nabo, al cual aún no había conocido por no lo haber tentado con la mano.
- En esto me sucedieron cosas graciosísimas, porque yendo una noche a las nueve (que anda poca gente) por la calle Mayor, vi una confitería y en ella un cofín de pasas sobre el tablero, y tomando vuelo, vine a agarrarle y di a correr.
- Al fin, llegamos a los túes, y yo, para alimentar más el crédito de mi calidad, salíme de casa y alquilé una mula, y arrebozado y mudando la voz, vine a la posada y pregunté por mí mismo, diciendo si vivía allí su merced del señor don Ramiro de Guzmán, señor del Valcerrado y Villorete.