Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "virgen" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra virgen para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- A la Virgen.
- ¡A la Virgen!
- La virgen de la Silla.
- ¡Ha visto a la Virgen!
- ¿La cara de la Virgen?
- Allí estaba la Virgen.
- A la Virgen de la Silla.
- No, la Virgen es la Gracia.
- ¡Viva la Virgen del Carmen!
- Parecía una virgen de cera.
- Mauricia ha visto a la Virgen.
- A la Virgen, hija, a la Virgen.
- ¡por la Virgen santísima! también.
- ¡Virgen del Carmen, si se va en sangre!
- Vio anoche la propia figura de la Virgen.
- Debía ser la Virgen rodeada de ángeles.
- Era verdad, ella se parecía a la Virgen.
- Y hablaba con la Virgen de aquella manera.
- Había que conquistarla como a una virgen.
- Rogad por mí, y que la Virgen me perdone.
- ¡Virgen del Carmen!, ¡qué lindísimo es.
- ¡Virgen del Carmen! Está usted muy dañada.
- ¡Por Dios y por la Virgen! imploró Julián.
- La Virgen le decía que sí, que estaba bien hecho.
- Comprendía a la Virgen, a Jesucristo y a San Pedro.
- La Virgen del Puy de Estella le dijo a la del Pilar.
- ¡Virgen santísima! iba á deslomarla á garrotazos.
- Y el manto de la Virgen, el manto de brocado con ramos.
- ¿Cómo era posible que la Virgen defendiera el pecado?
- Que la Regenta se parece mucho a la Virgen de la Silla.
- Vamos a ver dijo la virgen y fundadora, con resolución.
- Le pido a la Virgen que me dé fuerzas para cantar claro.
- ¡Dice que no está enamorado y la compara con la Virgen!
- Hija mía, piense usted en Dios y en la Santísima Virgen.
- Porque era muy llano y más liberal que la Virgen Santísima.
- Yo le rezo a la Virgen y ella me protege, aunque yo sea mala.
- ¡La Virgen nos acompañe!, ya los quisiéramos para nosotros.
- Pero les diré lo que me pasó un día de la Virgen de Agosto.
- El culto de la Virgen, los pobres, el púlpito y el confesonario.
- Se ha santiguao con la mano derecha, y la Virgen ha salió á verle.
- Sevilla tiene la gloria de ser la patria del mejor pintor de la Virgen.
- Pues, como decía, la Naturaleza o la Virgen, que para mí es lo mismo.
- ¡Virgen del Carmen, la que se armó! ¡A las lanchas!, gritaron muchos.
- ¡Qué curiosos son estos hombres! ¡Virgen María!, todo lo quieren saber.
- Pero todo lo que fue compatible con los siete Dolores de la Virgen se hizo.
- El cual reculó otra vez, como al pasar la Virgen, y de pálido pasó a lívido.
- Tenía en su camarote una virgen peruana, con dos ramas de romero bendito debajo.
- El Cristo del Gran Poder y la Virgen de la Paloma, eran allí dos hermosos cuadros.
- ¡La Naturaleza no! La Santísima Virgen Madre, don Juan le interrumpió Gertrudis.
- Ahora, cuélgueme usted la Virgen de las Angustias debajo del Señor, y a los lados.
- Observó Visita que más que nunca se parecía entonces Ana a la Virgen de la Silla.
- Y la virgen y confesora llegó a tal grado de confusión, que no daba ya pie con bola.
- Era una obra que días antes había imaginado, una colección de poesías A la Virgen.
- Si alguna vez se atrevía a mirar hacia atrás, a la Virgen, sentía hielo en el alma.
- Un milagro, Virgen Santísima gemía Gertrudis con los ojos velados por las lágrimas.
- Cundió la fama de Paula, y un canónigo de Astorga se la arrebató al cura de la Virgen.
- La Virgen, estoy segura de ello, la Virgen quiere que yo le busque a usted, que le llame.
- Vea usted, señora, ¡qué cosas hace la Virgen! Ella se sabrá lo que le conviene, tonta.
- Pero delante de mí no hay un judío sin vergüenza que se atreva a hablar mal de la Virgen.
- Un autor que había provocado delirios de entusiasmo con aquella oda dulcísima a la Virgen.
- Joven aún, sólo revelaban su edad aquellos ojazos claros de virgen, inocentones y tímidos.
- Eso es el pecado original, y la Santísima Virgen Madre nació sin mancha de pecado original.
- ¡Virgen del Carmen, mi bandeja de arroz con leche! Los chicos de Villuendas saltaban gozosos.
- Habría traído de San Ginés, si pudiera, el trono de la Virgen del Rosario, para que se sentara.
- El día de la Virgen fue con Tónica y su amiga a la primera misa en la capilla de los Desamparados.
- Si el ama de la casa les daba algunos cuartos, decían en el villacinco que se parecía a la Virgen.
- Hay en él calles que se llaman de Cantararias, del Horno de la Virgen, de la Abadía, de la Boquera.
- Medita, medita en tus pecados, reza mucho y pídele al Señor y a la Santísima Virgen que te iluminen.
- En el rellano principal, dentro de una hornacina, brillaba una virgen pintada en tabla, dorada y estofada.
- Dios y la Virgen del Carmen vayan con nosotros, y nos libren de amigos franceses por siempre jamás amén.
- Pues a usted le conviene un corazón como este que yo tengo aquí guardadito, virgen, créalo usted, virgen.
- Y por la noche, una Virgen que tenía en mi cuarto bajaba de su cuadro para arrullarme hasta que me dormía.
- La Virgen, con la vestidura azul y blanca, el pelo suelto, la mirada en el cielo y las manos sobre el pecho.
- Y no entran en la cuenta dos novenas devotísimas, una a la Virgen de Agosto, otra a la Virgen de Septiembre.
- Y fué a ocultar sus lágrimas y a echarse a los pies de su imagen de la Virgen de la Soledad y a suplicarla.
- Colgóle al cuello desde luego una medalla de la Santísima Virgen, de la Virgen Madre, con su Niño en brazos.
- Si yo tuviera a mi lado una virgen como esa, la adoraría de rodillas y primero me apaleaban que darle un disgusto.
- Al que de niño se entrega a su poder con el alma cándida, con la inteligencia virgen, le convierte en su esclavo.
- Lo que me aconseja la Virgen siempre que le rezo con los ojos cerrados, es que te quiera mucho y me deje querer de ti.
- Sonaban, unas largas, otras breves, las campanadas del Angelus, y ella ha rezado sus habituales oraciones a la Virgen.
- He visto a la Virgen repitió Mauricia con una seguridad y aplomo que dejaron a la otra como quien no sabe lo que le pasa.
- ¡Qué hermosa estaba! Con sus ojazos lagrimeantes y tiernos, parecía la Virgen que tiene el corazón erizado de espadas.
- Cerrando los ojos, invocó a Dios y a la Virgen, de quien esperaba auxilio para poder curarse de aquella insana antipatía.
- VIII La vela del Corpus, con sus anchas listas azules y blancas, sombreaba desde los altos mástiles la plaza de la Virgen.
- Pero ahora me pesa de no haberlo hecho, y digo, y declaro, y perjuro, que quiero a Dios y a la Virgen y a todos los santos.
- Para el pelo fue preciso emplear aceite, pomada, agua a chorros, un batidor de gruesas púas que desbrozase la virgen selva.
- ¿Qué mejor descanso podía apetecer que lo que le ofrecía aquella tía, que debía de ser sobrina de la Virgen Santísima?
- Y yo, mismamente le he de decir a la Virgen y al Verbo y Gracia que te hagan feliz y se acuerden de las amarguras que has pasado.
- Si alguna variación podía observarse, algún signo revelador del tránsito de virgen a esposa, era quizás un aumento de pudor.
- El Rosal de María (en verso) Flores de María La devoción de la Inmaculada El Romancero de Nuestra Señora La Virgen y el dogma.
- Esta mujer con su frialdad y su ironía me ha puesto el pie sobre la cabeza y me la ha aplastado, como la Virgen la de la serpiente.
- Por otra parte, ¡el decaimiento físico era tan visible! Ya no se parecía Nucha a más Virgen que a la demacrada imagen de la Soledad.
- Virgen Santísima, ¡qué novedad tan estupenda! ¡Un nietecito por detrás de la Iglesia! ¡Ah!, las resultas de los devaneos de marras.
- Para ella no había más soledad santa que la del sol y la de la Virgen de la Soledad cuando se quedó sin su Hijo, el Sol del Espíritu.
- Gasta como una marquesa, y el mes pasado costeó, en San Cayetano, una novena a la Virgen de las Angustias, que era lo que había que ver.
- Allí iba la Regenta, a la derecha de Vinagre, un paso más adelante, a los pies de la Virgen enlutada, detrás de la urna de Jesús muerto.
- ¡Aquí de la Virgen! Pero ¡qué cosas! ¡Si María Santísima protegía ahora al enemigo! Esta idea extravagante no la podía echar de sí.
- En el Santuario de la Virgen del Camino se maneja mucha plata el día que se abre el tesoro de la Virgen, en presencia de la Autoridad civil.
- Y encerrábase en su cuarto, en su recatada alcoba, a llorar al pie de una imagen de la Santísima Virgen Madre, a llorar mientras susurraba.
- Aquellos cinco versos despertaron en el corazón de Ana lo que puede llamarse el sentimiento de la Virgen, porque no se parece a ningún otro.