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Ejemplos de oraciones con la palabra virtuosa

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra virtuosa en el contexto de una oración.

Término virtuosa: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "virtuosa" aquí tienes una selección de 24 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra virtuosa para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Virtuosa, sí.
  • Anita era virtuosa.
  • Porque a mí no me digan que es virtuosa.
  • Cada trimestre hombre nuevo, y virtuosa me soy.
  • Y eso que esta tiene fama de virtuosa, ¡uf! ¡yo lo creo!
  • Está usted insultando a una mujer honrada, inocente, virtuosa.
  • ¡Ah!, si yo tuviera una hembra así, tan hermosa, tan virtuosa.
  • Se confesaba que era virtuosa, en cuanto no se le conocía ningún trapicheo.
  • Si antes era una señora virtuosa, como hay muchas, ahora es una perfecta cristiana.
  • Sería virtuosa siempre, consumaría el sacrificio, su don Víctor y nada más, es decir, nada.
  • Porque en mi terreno, yo soy también virtuosa, quiere decirse que yo no le he faltado con nadie.
  • Pues hablando con verdad, y sin asegurar nada terminantemente, te diré que la tengo por virtuosa.
  • Su alma se regocijó contemplando en la fantasía el holocausto del general respeto, de la admiración que como virtuosa y bella se le tributaba.
  • El alma virtuosa se convertía en una pajarera donde gorjeaban alegres los dones del Espíritu Santo animando el corazón en las tristezas de la vida.
  • En Junio, sí, bien me acuerdo, todo era te quiero y te adoro, y bastante que nos reíamos de la mona del Cielo, aunque siempre la teníamos por virtuosa.
  • Él estaba destinado a cierta heredera tan escuálida como virtuosa, y había puesto por condición, para comprometer su mano, que le dejaran muchos años de libertad en la que se prepararía a ser un buen marido.
  • La castidad de Ana, su inocencia de mujer virtuosa, su piedad sincera, la fe con que creía en aquella amistad espiritual, sin mezcla de pecado, eran incentivo para la pasión de don Fermín y hacían mayor el peligro.
  • Veía con placer que más se aplicaba el bendito varón a prepararle una vida virtuosa mediante la consabida higiene espiritual, que a escudriñar lo pasado y las turbaciones presentes con preguntas de microscopio, como él las había llamado hablando de estas cosas.
  • Bien ganada se tenían esta protección, porque él, enaltecido por su cariño, ella, aspirando a la honradez y ensayándose en practicarla, eran dos seres que valían cualquier dinero, o en otros términos, dignos de que se les facilitaran los medios de continuar su campaña virtuosa.
  • Pero ¡oh escándalo! ahora (don Custodio lo había averiguado escuchando detrás de una puerta), ahora el chocho del poeta bucólico dejaba al Magistral la más apetecible de sus joyas penitenciarias, como lo era sin duda la digna y virtuosa y hermosísima esposa de don Víctor Quintanar.
  • Y cuando Ana ya sola, pegada a la chimenea taciturna, de figuras de yeso ahumado, quería volver a su propedéutica piadosa, a los preparativos de vida virtuosa, encontraba anegada en vinagre toda aquella sentimental fábrica de su religiosidad, y calificaba de hipocresía toda su resignación.
  • ¡Qué feliz sería aquel Magistral, anegado en luz de alegría virtuosa, llena el alma de pájaros que le cantaban como coros de ángeles dentro del corazón! Así él tenía aquella sonrisa eterna, y se paseaba con tanto garbo por el Espolón en medio de perezosos del alma, de espíritus pequeños y.
  • Lo que sabía a ciencia cierta era que en don Fermín estaba la salvación, la promesa de una vida virtuosa sin aburrimiento, llena de ocupaciones nobles, poéticas, que exigían esfuerzos, sacrificios, pero que por lo mismo daban dignidad y grandeza a la existencia muerta, animal, insoportable que Vetusta la ofreciera hasta el día.
  • Y resultó que envidiaban en secreto la hermosura y la fama de virtuosa de la Regenta no sólo Visitación Olías de Cuervo y Obdulia Fandiño y la baronesa de la Deuda Flotante, sino también la Gobernadora, y la de Páez y la señora de Carraspique y la de Rianzares o sea el Gran Constantino, y las criadas de la Marquesa y toda la aristocracia, y toda la clase media y hasta las mujeres del pueblo.