Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "visitar" aquí tienes una selección de 45 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra visitar para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- A visitar a tu.
- ¿No te entusiasma visitar?
- Menos el visitar a doña Petronila.
- Quizás haya ido a visitar a alguna amiga.
- El clero catedral prefería visitar a la Marquesa de día.
- Algunas veces iba a visitar a Lulú y le comunicaba sus temores.
- Pero, además, solían visitar a la Regenta cada tres o cuatro días.
- Un madrileño no puede ir a visitar a las ocho de la mañana a nadie.
- Toda la vega, que corría ansiosa á visitar á su vencido libertador.
- Me invitó a ir a visitar su asilo, mejor dicho, nos invitó a las dos.
- él iba a visitar a un tal Moreno Vallejo que también está preso por conspirar.
- Visitar a la tal no le parecía digno, habiendo hecho tantos aspavientos en contra suya.
- Y al otro día, al ir Ramiro a visitar a su novia, encontróse con la otra, con la hermana.
- Va la madre superiora de las Recoletas a visitar a un enfermo dijo el demandadero con voz gangosa.
- Mudó de asunto y continuó aquel día y los siguientes cumpliendo la obra de caridad de visitar al enfermo.
- Al dar esta hora, Andrés salió de casa y se fué a visitar al secretario del Ayuntamiento y al otro médico.
- Le espero con unos amigos de Palomares que quieren visitar la catedral acompañados de una persona inteligente.
- Era como ir a misa, para el hombre devoto, o como visitar el cementerio donde yacen los restos de la persona querida.
- Después de desembarcar, la memoria admirable de Bautista indicó las personas a quienes tenían que visitar en este pueblo.
- Era lo principal visitar al Obispo, conseguir que la murmuración, la calumnia o lo que fuese, no llegara a su Ilustrísima.
- Con frecuencia, marido y mujer iban a visitar a Iturrioz, y éste también a menudo pasaba un rato en el despacho de Andrés.
- Era el luto oficial de los ricos que sin ánimo o tiempo para visitar a sus muertos les mandaban aquella especie de besa la mano.
- La afición de don Juan a visitar almonedas, comprándolo todo con tal que fuese barato, había convertido su casa en una prendería.
- ¡Manía de imitación! ix Doña Lupe la invitó, dos días después de la tarde del choque con Jacinta, a volver a visitar a Mauricia.
- Cuando bajaba a tierra a visitar al rey Badegú o al mariscal Taparrabo, les rogaba que mandasen azotar a los negros que iban a vender.
- A nada de esto atendía Fortunata, por tener el pensamiento enteramente ocupado con aquella idea de visitar el asilo de doña Guillermina.
- ¡y además era casi imposible! Pocas veces se había atrevido a visitar a la Regenta, que no le recibía si no estaba don Víctor en casa.
- Sonreían a la Marquesa, asestaban los gemelos a Edelmira y hacían señas al Marqués, y a Paco, que solían visitar aquel rincón comm il faut.
- Si doña Casta sabe que estas ausencias mías son para venir a visitar a la que le tomó las medidas a su niña, al instante me limpia el comedero.
- Gertrudis se había propuesto visitar lo menos posible a su hermana, pero ésta venía a buscarla en cuanto pasaba un par de días sin que se viesen.
- Las señoras que protegían la casa sosteniéndola con cuotas en metálico o donativos, eran admitidas a visitar el interior del convento cuando quisieren.
- ¡Pobre imbécil! Siete u ocho días después, al volver a visitar al niño enfermo, que había recaído, le dijeron que el vecino de la guardilla, Villasús, había muerto.
- Gran enemigo del coro y de comer en el convento, perdido por andar fuera, amicísimo de negocios seglares y visitar, tanto que pienso que rompía él más zapatos que todo el convento.
- Tenía que visitar á los amos, los hijos de don Salvador, y pedirles á préstamo un piquillo para completar la cantidad que iba á costarle la compra de un rocín que sustituyese al Morrut.
- Un día, al visitar una guardilla de barrios bajos, al pasar por el corredor de una casa de vecindad, una mujer vieja, con un niño en brazos, se le acercó y le dijo si quería pasar a ver un enfermo.
- Tomábase el trabajo de ir a los establos, a las cuadras, de enterarse de los cultivos, de visitar la granera, el horno, los hórreos, las eras, las bodegas, los alpendres, cada dependencia y cada rincón.
- Después de visitar varias casas, saliendo de ellas con el corazón desgarrado, hallábase otra vez en el corredor, ya muy intranquila por la tardanza de su amiga, cuando sintió que le tiraban suavemente de la cachemira.
- ¡Ah, no, doña Manuela! Pimentó era exacto cumplidor de sus deberes, y como arrendatario debía visitar á su ama en Navidad y en San Juan, para demostrarle que si no pagaba no por eso dejaba de ser su humilde servidor.
- La difunta señora, una condesa anciana, había sido su madrina, costeando su educación en un colegio modesto, y todavía Antonia iba a visitar algunas veces a las señoritas, las hijas de su protectora, que se habían casado.
- Señorito y capellán emparejaron y alabando la hermosura del día, acabaron de visitar el huerto al pormenor, y aun alargaron el paseo hasta el soto y los robledales que limitaban, hacia la parte norte, la extensa posesión del marqués.
- Dicen los numerosos amigos que han acudido a visitar a nuestro distinguido correligionario, que viene dispuesto a proseguir su campaña de propaganda sensatamente liberal, así en el orden político como en el moral y canónico y religioso.
- Esto me era insoportable, tanto más cuanto que yo soñaba con poner en ejecución cierto atrevido proyectillo, que consistía en ir a visitar por cuenta propia uno de los navíos, llevado por algún marinero conocido, que esperaba encontrar en el muelle.
- Los soldados, con uniforme de gala y las manos yertas dentro de los guantes de algodón, iban a visitar las estaciones, turbando el general silencio con el arrastre acompasado de sus pies e impregnando el ambiente de ese olor de salud, mezcla de carne sudada, cuero y lana burda.
- Pero esta vez se había improvisado aquella fiesta de confianza y se comía a la española, por excepción, para visitar por la tarde, en los coches de la casa, la quinta del Vivero, donde el Marqués tenía un palacio rodeado de grandes bosques y una fábrica de curtidos, montada a la antigua.
- Después de visitar a otros dos Pacos de importancia y a una Paca beata, el Magistral, con un tantico de hambre, de hambre sana, entró por los pórticos de la plaza Nueva en la calle de Los Canónigos, atravesó la de Recoletos y llegó a la de la Rúa, y al portero del marqués de Vegallana, que era un enano vestido con librea caprichosa, le preguntó con voz temblorosa.