Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra vivamente

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra vivamente en el contexto de una oración.

Término vivamente: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "vivamente" aquí tienes una selección de 15 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra vivamente para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • ¡Más que tú! contestó vivamente ella.
  • Esto último le interesa a Sarrió vivamente.
  • Lo que es eso dijo mi amo interrumpiéndola vivamente.
  • Cierto que sí replicó vivamente Maximiliano, pero me daba reparo, tía.
  • Preguntó Jacinta vivamente, y la curiosidad le alivió por un instante el miedo.
  • Yo tampoco sé que a las personas se les tenga cariño por algo replicó Lulú vivamente.
  • Porque yo me intereso vivamente por usted en todas las circunstancias, en todas absolutamente.
  • Hablóle Nucha vivamente al oído, y Carmen se apartó del encristalado antepecho, siempre muda y preocupada.
  • Se vio tan vivamente acometida de ganas de llorar, que no recordaba haber llorado nunca tanto, en tan poco tiempo.
  • Iv Este símil hubo de impresionar vivamente a la gran doña Lupe, que contempló un rato a su sobrino con más lástima que ira.
  • Pero a eso del mediodía, al despertar de un sueño breve, se sintió tan vivamente acometida de ganas de salir a la calle, que no pudo sobreponerse a este ciego impulso.
  • Lo que la familia admite es que la muerte de su madre la impresionó tan vivamente, que hubo de proponerse, como el otro, no servir a más señores que se le pudieran morir.
  • El Miércoles Santo enviole su tía con un recado a casa de Samaniego, y después de estarse allí gran rato, oyendo tocar la pieza, notó que doña Casta hablaba muy vivamente con Aurora.
  • Continuó la charla más vivamente, porque se nos unieron unas damas vestidas por el mismo estilo, y entre todos se armó tan ruidosa algazara de galanterías, frases y sutilezas, mezcladas con algún verso insulso, que no puedo recordarlas.
  • Confundida con otras compañeras en un grupo que estaba a la puerta del comedor, la siguió con sus miradas, y se puso en acecho junto a la escalera para verla de cerca cuando bajase, y se le quedó, por fin, aquella simpática imagen vivamente estampada en la memoria.