Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra viveza

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra viveza en el contexto de una oración.

Término viveza: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "viveza" aquí tienes una selección de 18 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra viveza para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • indicó con viveza Fortunata.
  • Se le escapó una sonrisilla y dijo con viveza.
  • Sus ojos pardos conservaban la viveza de la juventud.
  • Chomin se distinguía por su viveza y por su ingenio.
  • Perdóname la viveza, perdónamela, ¿me la perdonas?
  • Comprendo, comprendo articuló con viveza el Gobernador.
  • Haz el favor de no nombrarla suplicó Jacinta con viveza.
  • ¡El nombre de mi marido! exclamó la señorita con viveza.
  • Fíjate bien en aquel aire de abandono o de viveza según los casos.
  • Yo no he intentado presentarme como ser superior replicó Andrés con viveza.
  • Se les escapaba de las manos, con viveza de niño, que a veces parecía agilidad de mono.
  • La idea de poder ir a donde gustase la excitaba haciendo circular su sangre con más viveza.
  • Aquella noche y las siguientes durmió mal por la viveza del pensar y las contradictorias ideas que se le ocurrían.
  • Pues bien, aquella noche, se le representó el pobre paralítico con tanta viveza, que casi casi creía verle en su alcoba.
  • Maximiliano saludó a Don Evaristo, preguntándole con mucho interés por su salud, a lo que respondió el anciano con mucha viveza.
  • Don Álvaro al moverse con alguna viveza, dejaba al aire un perfume que Ana la primera vez que lo sintió reputó delicioso, después temible.
  • Pero en caso de que se pudieran hacer aquí esos barcos dije yo con viveza, conociendo la fuerza de mi argumento, los ingleses los harían también, y entonces las proporciones de la lucha serían las mismas.
  • Segunda acercaba una vela para que la dama pudiera ver bien las facciones del niño, quien no parecía entusiasmado, ni mucho menos, con inspección tan impertinente ni con la viveza de la luz, tan próxima a sus ojitos.