Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra volaba

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra volaba en el contexto de una oración.

Término volaba: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "volaba" aquí tienes una selección de 17 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra volaba para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • El tiempo volaba.
  • Parecía que volaba.
  • El Rafaelito volaba como una gaviota.
  • ¡Había que empezar, volaba el tiempo!
  • Éste volaba corriendo a dar parte a los de la partida.
  • El tiempo volaba, lo acababa de sentir él como un bofetón.
  • La juventud buscaba a la juventud, algo de amor volaba por allí.
  • Para perseguir un bando de peguetas que volaba de prado en prado, siempre alerta, se separaron.
  • Las confidencias de don Álvaro le habían enternecido, y su espíritu volaba en una atmósfera ideal.
  • ¡Soy un miserable, soy un miserable! gritaba por dentro Quintanar mientras el tren volaba y Vetusta se quedaba allá lejos.
  • Volaba, con los puños apretados, haciendo saltar guijarros y tierra al golpe de sus piececillos encallecidos por la planta.
  • Quedó solo don Fermín con un murciélago que volaba yendo y viniendo sobre su cabeza, casi tocándole con las alas diabólicas.
  • Y volaba por los salones recorriendo la larga crujía para llegar hacia la parte del archivo, donde había sonado el grito horrible.
  • Si ella corría como una gacela, yo volaba como un pájaro para cogerla más pronto, asiéndola por la parte de su cuerpo que encontraba más a mano.
  • Pero entretanto, mientras no podía moverse de aquella prisión de sus dolores, el alma volaba siguiendo desde lejos al espíritu sutil, sencillo, a pesar de tanta sutileza, de la santa enamorada de Cristo.
  • Mientras ella, a orillas del río Soto, a media legua de Vetusta en compañía de su Quintanar, dejaba a las truchas escapar muertas de risa, su imaginación, vuelta a los tiempos y a los parajes clásicos, se bañaba en el Cefiso, aspiraba los perfumes de las rosas del Tempé, volaba al Escamandro, subía al Taigeto y saltaba de isla en isla de Lesbos a las Cíclades, de Chipre a Sicilia.
  • Caía de los balcones una lluvia de pétalos de rosa, volaba el talco como nube de vidrio molido, estallaban luces de colores en todas las esquinas, y entre el perfume del incienso, el agudo reclamo de las cornetas, la grave lamentación de la música, la melancólica salmodia de los sacerdotes y el infantil balbuceo de las campanillas de plata, avanzaba el palio abrumado por la lluvia de flores, iluminado por el resplandor de incendio de las bengalas.