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Ejemplos de oraciones con la palabra voltaire

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra voltaire en el contexto de una oración.

Término voltaire: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "voltaire" aquí tienes una selección de 15 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra voltaire para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Su autor, el señor de Voltaire.
  • Pero no se remontaba a los egipcios, ni siquiera a Voltaire.
  • Azorín no tiene interés en defender a Voltaire y Rousseau.
  • Porque Mourelo andaba todavía a vueltas con el pobre Voltaire.
  • Voltaire, y a veces el extraviado filósofo ginebrino, pagaban el pato.
  • Venga usted acá, viborezno libre pensador, Voltaire de monterilla, Lutero con cascabeles.
  • Había gente que comenzaba a creer que Tellagorri y Voltaire eran los causantes de la impiedad moderna.
  • Había en el cuarto, en un armario, varios libros, y entre ellos el Diccionario filosófico de Voltaire.
  • No era en extremo intolerante, pero lo que es a Voltaire, de buena gana le haría lo que a las cucarachas.
  • Por eso dijo Voltaire, con razón, que el pueblo vasco es un pequeño pueblo que baila en la cumbre de los Pirineos.
  • Jamás había leído a Voltaire, pero le admiraba tanto como le aborrecía Glocester, el Arcediano, que no lo había leído tampoco.
  • La antífrasis, el eufemismo, la alusión, el sarcasmo, todos los proyectiles de su retórica, que él creía solapada y hábil, los arrojó sobre el impío Arouet, como él llamaba a Voltaire siempre.
  • Aquí verá usted dice el clérigo cómo Voltaire era un sofista y cómo Rousseau, el tristemente célebre autor del Emilio, como le ha llamado el señor obispo de Madrid, era un corruptor de las buenas costumbres.
  • Los Moscosos conservaban, desde el abuelo afrancesado, enciclopedista y francmasón que se permitía leer al señor de Voltaire, cierta tradición de cultura trasañeja, medio extinguida ya, pero suficiente todavía para empujar a un Moscoso a los bancos del aula.
  • Los recibió el señor Guimarán en su despacho, lleno de periódicos y bustos de yeso, baratos, que representaban bien o mal a Voltaire, Rousseau, Dante, Francklin y Torcuato Tasso, por el orden de colocación sobre la cornisa de los estantes, llenos de libros viejos.