Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra volverse

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra volverse en el contexto de una oración.

Término volverse: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "volverse" aquí tienes una selección de 43 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra volverse para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Y creyó volverse loca.
  • ¿Volverse a casar él?
  • Esto es para volverse loco.
  • Se juró no volverse atrás.
  • ¡Esto es para volverse loca!
  • Ventiocho dijo Batiste sin volverse.
  • A veces tenía miedo de volverse loca.
  • Pero temes tú que él pueda volverse.
  • Pero ya no era cosa de volverse atrás.
  • La darrera contestó Batiste sin volverse.
  • ¡Ay, Dios mío!, si es para volverse loca.
  • ¿Además no tienen pies para volverse a casa?
  • Se extravían las entregas, y es volverse loco.
  • Creo que acabará por retirarlo y volverse a poner el otro.
  • Con toda el alma había creído Ana que iba a volverse loca.
  • Balbució Aurora muy cortada, sin saber para dónde volverse.
  • No, no dijo Guillermina con ardor, ya no puede volverse atrás.
  • Un rato estuvo inmóvil sin saber si seguir subiendo o volverse para abajo.
  • Entró, y al volverse hacia el portal, para cerrar la puerta que dejaba atrás.
  • Aurora se acercó otra vez a las señoras, y al volverse, su amiga le tocó un brazo.
  • Una noche salió de la casa de Candelaria para volverse a la suya poco antes de la hora de comer.
  • Diga lo que quiera y tómelo por donde lo tome, Dios no puede volverse atrás de lo que ha hecho.
  • No tenía ella cariz de volverse santa en toda la extensión de la palabra, como diría doña Lupe.
  • No era posible volverse más que a Dios, ¡y Éste estaba tan poco propicio con nosotros desde el 21!
  • A poco de levantarse tuvo que volverse a la cama, quejándose de molestias y dolores puramente ilusorios.
  • Si creerás tú que no te estoy viendo, bribona decía doña Lupe sin volverse, entre risueña y enojada.
  • Así contestaba don Víctor a las sugestiones de la mísera carne que pretendía volverse a las ociosas plumas.
  • Al volverse a acostar sintió bastante frío, y con estas alternativas de frío y calor estuvo hasta la mañana.
  • Al volverse, se quedó atónita, viendo a Jacinta que, detenida en la puerta, alargaba la cabeza para ver quién estaba allí.
  • Vamos, que semejante idea le aterraba! En tal caso no tenía más remedio que volverse él santito también, dedicarse a la Iglesia y hacerse cura.
  • Y volverse adentro, hasta otra media hora, en que volver a salir, también cansado, también indeciso, a escudriñar la monotonía del cielo y la soledad de la calle.
  • Sin volverse ni distraerse en la oración, Julián conocía el instante en que se levantaba la señorita y el ruido imperceptible de sus pisadas sobre el entarimado nuevo.
  • Y los dos guardias civiles tuvieron que volverse á su cuartelillo de Alboraya, sin sacar nada en claro de los vagos rumores de riña y sangre que habían llegado hasta ellos.
  • Después de hablar con alma humana de tan vergonzoso descubrimiento, ya no había modo de volverse atrás, esto es, de cambiar de resolución, de aplazar ni modificar la venganza.
  • Bien era verdad que no podía volverse la vista á ningún lado sin tropezar con alguna obra maestra, cuyos rabiosos colores parecían alegrar á los parroquianos, animándoles á beber.
  • Por esta parte bien podía estar tranquilo el bueno de Rubín, porque ni una sola vez, en los momentos de mayor fervor piadoso, le pasó a la pecadora por el magín la idea de volverse santa a machamartillo.
  • Su propósito había sido hacerse dueños de la barca una noche, aunque los riñeran en casa, pasar de orilla a orilla ellos solos, tirando por la cuerda, y después volverse él a Colondres y ella a Loreto.
  • La clara luna retrataba en su fondo ligeramente azulado las cabezas de las dos hermanas, con la cabellera suelta y vestidas de blanco, como tiples de ópera en el momento de volverse locas y cantar el aria final.
  • Fortunata determinó volverse a su casa, pues tenía algo que hacer en ella, y repitiéndole a Papitos las varias disposiciones dictadas por la autócrata en el momento de su segunda salida, se puso el mantón y cogió calle.
  • Se acorazaba, se defendía contra la ciencia de todas las maneras imaginables, pateando, gruñendo, escondiendo la cara, escurriéndose, al menor descuido del profesor, para ocultarse en cualquier rincón o volverse al tibio abrigo del establo.
  • Cada instante se abría la puerta de cristales para dar paso a algún parroquiano (que entraba quitándose la bufanda o desembozándose), y luego se cerraba con fuerte batacazo, para volverse a abrir en seguida con estridente chirrido de goznes mohosos.
  • Como para renovarlo, entreoyó detrás de sí rumor de pisadas cautelosas, y al volverse vio a Sabel, que le presentaba con una mano platillo y jícara, con la otra, en plato de peltre, un púlpito de agua fresca y una servilleta gorda muy doblada encima.
  • Y cuando él se preparaba a volverse a su casa, si alguno de aquellos señores tenía la bondad de acompañarle ¡oh colmo de las bromas pesadas y ofensivas! habían dado con él en medio de la catedral, donde no había puesto los pies hacía muchos años.