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Ejemplos de oraciones con la palabra volviendo

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra volviendo en el contexto de una oración.

Término volviendo: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "volviendo" aquí tienes una selección de 77 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra volviendo para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Pues volviendo a lo que decía.
  • Y volviendo al grupo principal.
  • Si no, no dijo Guillermina volviendo.
  • Vaya, hasta poeta me estoy volviendo.
  • Me estoy volviendo enteramente infantil.
  • Preguntó el Magistral, volviendo la espalda.
  • Debía de creer que yo me iba volviendo loca.
  • Volviendo a acordarse de Feijoo, repitió ella.
  • Pues no volviendo a hablar de semejante asunto.
  • Y volviendo a la lición, diola y decorámosla.
  • Pensó doña Lupe volviendo la cara con desdén.
  • Dijo doña Lupe desde el pasillo volviendo a la sala.
  • ¡Qué española es, y qué chocho me estoy volviendo!
  • Y volviendo a lamentarse de su destino, se dejó decir.
  • Pues volviendo a lo mismo, la metamorfosis es completa.
  • Volviendo a la cocina, mandó a la criada que se acostase.
  • Y volviendo la espalda al señorito, se fue hacia el comedor.
  • Y volviendo al peldaño, charló con su compañero de plantón.
  • Y volviendo la vista más a la izquierda, los pueblos cercanos.
  • Replicó la criada, volviendo la cara para disimular una sonrisa.
  • Pero hija observó doña Lupe volviendo a asomarse con oficiosidad.
  • Mi tocaya dijo Villalonga, se está volviendo muy anticonstitucional.
  • Petra salió, volviendo con árnica que no quiso aplicarse la Regenta.
  • Poco a poco fui volviendo a la vida, y con ella al recuerdo de lo pasado.
  • ¡Salvarme, quiero salvarme! gritó Ana de repente volviendo a la realidad.
  • Juan Pablo no decía nada, y siguió vistiéndose, volviendo la espalda a su hermano.
  • Hay otra razón, y es que se me está volviendo antipática, lo mismo que la otra vez.
  • Teresa atisbaba la vega por la puerta entreabierta, volviendo después al lado de Batiste.
  • Volviendo a la sala, apoderose de la señora de Jáuregui el frenesí de las disposiciones.
  • Los más pacíficos huían por las sendas, volviendo atrás la cabeza con malsana curiosidad.
  • ¡Se parece a tu enemigo! repitió Maxi, volviendo a la idea que le había excitado ligeramente.
  • ¡Todo sea por Dios! exclamó Guillermina dando un suspiro y volviendo imperturbable a su trabajo.
  • No replicó el capellán, pero pocos días después, volviendo de Naya, se tropezó con el médico.
  • Vamos, vamos contestó don Víctor, volviendo a levantarse y después de colgar la escopeta del hombro.
  • Ii Quedose Jacinta como una estatua, y al fin, volviendo la espalda a su marido, hizo un ademán de salir.
  • Y entonces volviendo al egoísmo de sus sentimientos, deploraba no haber nacido cuatro o cinco siglos antes.
  • Me casaron agregó Fortunata, volviendo a hacer una pelota con el pañuelo me casaron sin que pueda decir cómo.
  • Y volviendo la cabeza hacia el interior obscuro y silencioso de la casa escuchó también con atención profunda.
  • ¡Si están medio podridas! ¡Qué han de estar! Pero en fin, tarasca, tuyas son replicó Moreno volviendo a escribir.
  • Tienes razón dijo la otra volviendo a inquietarse, porque en la cara de su amiga advirtió algo que la puso en cuidado.
  • Maxi ocupó su sitio en la mesa, doña Lupe le recogió el sombreo, y volviendo al poco rato, sentose en el sofá de paja.
  • Señores (volviendo al escalón), ustedes me han de dispensar, y si alguno se cansa, no esté aquí por hacerme compañía.
  • No se os ocurre nada dijo Guillermina, volviendo a la sala, y en las ramas verdes atáis flores de trapo, y resulta muy bonito.
  • El local se quedaba medio a oscuras, no volviendo a ser bien alumbrado hasta las doce, hora en que venían a cenar los bolsistas.
  • Agregó en alta voz, volviendo hacia Maxi su cara de caimán, en la cual la sonrisa venía a ser como una expresión de ferocidad.
  • Despertó al fin de aquello que parecía letargo, y volviendo a mirarse, animose con la reflexión de su buen palmito en el espejo.
  • Por esto, cuando regresó a Valencia, volviendo a encargarse de Las Tres Rosas, experimentó la alegría del que sale del destierro.
  • Pues lo que es mañana temprano se dijo volviendo a la alcoba, mañana tempranito, antes de que salga para el obrador, voy y la acogoto.
  • El capitán nos daba algún dinero, que gastábamos alegremente, y cuando no nos quedaba un cuarto, íbamos todos volviendo a El Dragón.
  • Y su madre, sin hacerle caso, entró corriendo tras el biombo, la echó en la cuna, y medio la arropó, volviendo a salir inmediatamente.
  • Señor, señor, su tía que vaya allá ahora mismo, el santo varón soltó un bramido y dio media vuelta volviendo a caer en profundo sueño.
  • Pero, volviendo al alguacil, quísome llevar a la cárcel, y no me llevó porque no hallaba por donde asirme (tal me había puesto del lodo).
  • Y el cacique Barbacana, con suma gravedad, volviendo hacia Juncal su barba florida y luenga, díjole desdeñosamente una verdad como un templo.
  • Y ella, con cierta sonrisilla irónica, negando con graciosos movimientos de cabeza y volviendo algunas veces la mirada para ver si el posma seguía allí.
  • El gran Rossini, cuando no miraba a su ídolo, charlaba sin tregua y en voz baja con sus vecinos, volviendo inquietamente a un lado y otro su perfil de cotorra.
  • Pero, volviendo los ojos, como quedaron desbaratadas al salir de la caja las que estaban alrededor, echó de ver la burla, y empezó a santiguarse que no pensó acabar.
  • Volviendo al juego, si algún gobernador enérgico había amenazado a los socios del Casino con darles un susto, los jugadores influyentes le habían pronosticado una cesantía.
  • No pudiendo dar a su amigo los golpecitos en el hombro, con que solía saludarle, los aplicó a las ancas del caballo, que se dignó a mirar volviendo un poco la cabeza al humilde infante.
  • Amparo y el teniente, en un extremo del balcón, volviendo casi la espalda a la plaza y aislados del grupo juvenil que hablaba y reía junto a ellos, tenían el aspecto de verdaderos novios.
  • Ii Echó a andar hacia Madrid por el polvoriento camino del antiguo Campo de Guardias, y volviendo a mirar su reloj por un movimiento maquinal, tampoco entonces se hizo cargo de la hora que era.
  • Dos o tres días después, volviendo del Saladero, a donde fue para decir a su hermano que pronto le soltarían, vio Maximiliano a Santa Cruz guiando un faetón por la calle de Santa Engracia arriba.
  • Allí cayó Roseta con su cántaro, sin haber encontrado al novio en el camino, á pesar de que anduvo lentamente, volviendo con frecuencia la cabeza, esperando á cada momento que saliese de una senda.
  • Un buen muchacho, que servía de criado al carnicero de Alboraya, y de quien se burlaban las hilanderas al encontrarle en el camino, complaciéndose en ver cómo enrojecía, volviendo la cara, á la menor palabra.
  • No había más que verlas en el palco abanicándose con negligencia, mientras una gran parte de los señores del tendido, puestos de pie y volviendo la espalda al redondel, las miraban fijamente, con ojos de deseo.
  • Pimentó contaba con risotadas brutales cómo se había roto él mismo la cabeza volviendo de la taberna, á consecuencia de su apuesta, que le hizo andar con paso vacilante, chocando contra los árboles del camino.
  • Pero el segundo no se sentaba nunca en el diván, porque le daba calor la pana, sino en una de las sillas de fuera, tomando café en un ángulo de la mesa y volviendo la espalda a los individuos de la mesa inmediata.
  • ¡Jesús! Que así debe ser, que así está dispuesto añadió la señora de Rubín, volviendo a exaltarse y a tomar la expresión del anarquista que arroja la bomba explosiva para hacer saltar a los poderes de la tierra.
  • Miró Batiste vagamente hacia la parte de la ciudad, volviendo su espalda á la barraca de Pimentó, que ahora se veía claramente, al quedar despojados los campos de las cortinas de mies que la ocultaban antes de la siega.
  • Y Sor Marcela pasó repetidas veces por delante de la cárcel, volviendo de registrar los nidos de las gallinas, por ver si tenían huevos, o de regar los pensamientos y francesillas que cultivaba en un rincón de la huerta.
  • Mas no estaba en mi dicha que me durase mucho aquel descanso, porque luego al tercero día me vino la terciana derecha, y fue que veo a deshora al que me mataba de hambre sobre nuestro arcaz volviendo y revolviendo, contando y tornando a contar los panes.
  • El padre, siempre sentado en una silleta de esparto bajo el emparrado de la puerta, fumaba cigarro tras cigarro, impasible como un oriental, volviendo la espalda á su vivienda, cual si temiera ver el blanco catafalco que servía de altar al cadáver de su hijo.
  • ¡Cualquiera que sea el instrumento, lo dirige la mano de Dios! Desvía la yegua, se persigna, se aparta, se aleja definitivamente, volviendo de cuando en cuando la cabeza para ver el negro bulto, sobre el fondo verde de la hierba y la blancura gris del paredón.
  • ¡Antoñito, Antoñito, yo quiero que seas un gran artista! Y se marcha rápido, voluble, ondulante, hablando sin volver la cabeza, poniéndose al revés el sombrero, que después torna a ponerse a derechas, volviendo por el bastón que se había dejado olvidado en la sala.
  • La Ròcha, que así apodaban á la vaca por sus rubios pelos, mugía dulcemente, estremeciéndose bajo una gualdrapa de arpillera, herida por el fresco de la mañana, volviendo sus ojos húmedos hacia la barraca, que se quedaba atrás, con su establo negro, de ambiente pesado, en cuya paja olorosa pensaba con la voluptuosidad del sueño no satisfecho.
  • Al despertar, en ese momento en que los juicios de la realidad se confunden con las imágenes mentirosas del sueño y hay en el cerebro un crepúsculo, una discusión vaga entre lo que es verdad y lo que no lo es, el engaño persistía un rato, y Maximiliano hacía por retenerlo, volviendo a cerrar los ojos y atrayendo las imágenes que se dispersaban.
  • Aran, cavan, siegan, cargan carros de rama y esquilmo, soportan en sus hombros de cariátide enormes pesos y viven, ya que no sin obra, por lo menos sin auxilio de varón, pues los del valle suelen emigrar a Lisboa en busca de colocaciones desde los catorce años, volviendo sólo al país un par de meses, para casarse y propagar la raza, y huyendo apenas cumplido su oficio de machos de colmena.
  • ¡Con qué tristeza pensaba la niña, sin querer pensarlo, que los amigos de su padre eran personas poco delicadas, habladores temerarios! Y su mismo papá, esto era lo peor, y había que pensarlo también, su querido papá que era un hombre de talento, capaz de inventar la pólvora, un reloj, el telégrafo, cualquier cosa, se iba volviendo loco a fuerza de filosofar, y no sabía vivir con una hija que ya entendía más que él de asuntos religiosos.