Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra volvieron

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra volvieron en el contexto de una oración.

Término volvieron: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "volvieron" aquí tienes una selección de 68 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra volvieron para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Volvieron al molino.
  • Los dos amigos se volvieron.
  • Volvieron a mirarse y a sonreírse.
  • Algunos fueron a cenar y volvieron.
  • Tomaron el agua y volvieron a la sala.
  • Volvieron a quedar solos Ana y su confesor.
  • Volvieron los colores de rosa a sus mejillas.
  • Sentáronse en el sofá y se volvieron a abrazar.
  • Volvieron Martín, Capistun y Bautista a Francia.
  • Las dos amigas volvieron a reanudar su conversación.
  • Volvieron a oirse los pasos de los que le perseguían.
  • Ballester y la santa volvieron a mirarse con inquietud.
  • Y las miradas de la de Santa Cruz volvieron a flecharla.
  • Los empujones de la multitud la volvieron a la realidad.
  • Por manera que a la tarde ellos volvieron, mas fue tarde.
  • Volvieron sin embargo las solteronas al punto de partida.
  • Terminada la partida volvieron a la fonda a dormir la siesta.
  • Si comió carne, volvieron a ver sus ojos cargados de sueño.
  • Y todos se volvieron a él, y callaron los demás para oírle.
  • Hecho esto, volvieron deprisa al punto por donde habían subido.
  • Cuando volvieron al comedor, Nelet sacaba el héroe de la fiesta.
  • Después de media hora de lucha, los dos volvieron a la Rectoral.
  • Voy a ver si volvieron ya las otras muchachas para que te ayuden.
  • Un rato después, las dos arrepentidas volvieron a pegar su hebra.
  • Se volvieron a hacer frente, porque los hombres de la partida se iban acercando.
  • Cuando volvieron al tocador y se miraron en la clara luna, su alegría reapareció.
  • Tras de un instante se volvieron a oir nuevos tiros y un lejano sonido de campanas.
  • Volvieron dos noches después a la misma mesa, y Rubín trabó conversación con ellos.
  • Volvieron a mostrar sus documentos al cabo de guardia y entraron en la ciudad carlista.
  • Le miró de un modo tan indagador, que al pobre chico se le volvieron a abatir los ánimos.
  • Los cascabeles volvieron a sonar como canto lejano de grillos y cigarras en noche de estío.
  • Por fin llegó el momento en que volvieron a su cuarto para ponerse los vestidos más bonitos.
  • Inglaterra y Francia volvieron a declararse la guerra, y entonces Napoleón exigió nuestra ayuda.
  • Siguieron paseando, pero al alejarse un poco, un centinela les dió el alto y volvieron a la plaza.
  • Ya sabes que cuando se casó cesaron, que después volvieron, pero nunca con la frecuencia de ahora.
  • Pero volvieron los pellizcos, los gritos, los puñetazos de las mujeres en la cabeza de los varones.
  • Comenzó el carruaje a marchar despacio, pero, al poco tiempo, volvieron a oirse como pisadas de caballos.
  • Y siguieron cada cual por su lado, pero a la mañana siguiente no volvieron al Paseo Grande ni uno ni otro.
  • Y volvieron a oírse los desesperados gritos del Pituso, y Guillermina no disimulaba su impaciencia y zozobra.
  • Cuando la señora y sus criados volvieron a la gran plaza, detuviéronse en la entrada del mercadillo de las flores.
  • Pero las palabras volvieron a ser ininteligibles, y en la cara le quedó una expresión de dicha inefable y reposada.
  • Cuando volvieron a sus casas se apresuraron a guardar cuidadosamente la inteligencia en los armarios y en los cajones.
  • Ellos determinaron la crisis violenta que puso en peligro la vida de Ana, pero al volver la salud no volvieron con ella.
  • La mamá y las niñas volvieron al comedor y dieron vuelta a la mesa, leyendo las tarjetas que acompañaban a los regalos.
  • Volvieron los estudiantes al cuarto de guardia, comieron las galletas, tomaron el café y discutieron el caso del hermano.
  • Las pulsaciones, que un instante cesaron, volvieron con fuerza abrumadora, acompañadas de un sentimiento de plenitud torácica.
  • Y por fin ayer se volvieron las tornas, porque Mauricia se enfureció, y acometiendo a doña Malvina le llenó la cara de arañazos.
  • Vieron el extranjero y Martín las otras iglesias del pueblo, la Peña de los Castillos y la parroquia de Santa María, y volvieron a comer.
  • No volvieron á decirse que se querían, pero era cosa convenida el noviazgo, y Tonet no faltó ni una sola vez á acompañarla en su camino.
  • Traídos a bordo del Trinidad, volvieron a la vida, que, recobrada después de sentirse en los brazos de la muerte, equivale a nacer de nuevo.
  • Volvieron los paseos de noche, y por fin le permitieron salir solo, y reanudó sus trabajos en la botica, cuidadosamente vigilado por Ballester.
  • Volvieron los dos navíos que nos habían atacado primero, y el Dreadnoutgh se puso al costado del San Juan, para batirnos a medio tiro de pistola.
  • Con la lluvia pertinaz, machacona, volvieron antiguas aprensiones repentinas, protestas de la voluntad, y aquellos cardos que le pinchaban el alma.
  • Volvieron y subieron a San Pedro de la Rua, iglesia colocada en un alto, a la cual se llegaba por unas escaleras desgastadas, entre cuyas losas crecía la hierba.
  • Pero aquellos cuadros rojos, negros y verdes, con listillas de otros colores, le volvieron a la torpe y grosera realidad, y Obdulia notó en seguida que triunfaba.
  • Las carcajadas de sus soeces burladores, que le habían seguido, le volvieron a su acuerdo, y conocido el error, se metió a escape en su casa, que a dos pasos estaba.
  • En la calle de Toledo volvieron a sonar los cansados pianitos, y también allí se engarfiñaron las dos piezas, una tonadilla de la Mascota y la sinfonía de Semíramis.
  • En el tiempo que duró aquella cómoda vida volvieron a determinarse en ella las primitivas maneras, que había perdido con el roce de otra gente de más afinadas costumbres.
  • Las mulas volvieron de nuevo camino del puerto, y Zalacaín y su cuñado comenzaron a bajar del monte en línea recta, saltando, deslizándose sobre la nieve, a riesgo de despeñarse.
  • Volvieron a meterse en la taberna los cuatro hombres, y poco después se unieron a ellos Manisch, el patrón del barco la Fleche, que al entrar se quitó el sudeste, y dos marineros más.
  • Los más se volvieron a él, pero el jefe se contentó con poner una mano delante de la cara como rechazando a todos los importunos y se fue a una mesa a preguntar por un expediente de mansos.
  • Poco después, los dos amigos, cansado hasta el mismo don Víctor de confesiones, volvieron a la mesa, donde reinaba la dulce fraternidad de las buenas digestiones después de las cenas grandiosas.
  • El único que tenía consideración, el que menos guerra daba y el que menos comía era Maxi, el de la pasta de ángel, siempre comedido, aun después de que le volvieron tarumba los ojos de una mujer.
  • Volvieron el rostro al cafetín, y como personajes de tragedia, lanzaron una eterna maldición sobre la cabeza de Espantagosos, un ladrón que, al quedarse sin dinero dos hombres honrados, les echaba a la calle sin más miramientos.
  • Con ayuda de doña Lupe, que se horripilaba oyendo contar el paso de la noche anterior, pusieron en cada papelillo cantidad proporcionada de sal o azúcar molida, y bien dobladitos como estaban, volvieron a meterlos en la mesa de noche.
  • Dos o tres rasgos de despotismo en la curia eclesiástica, el dineral que costaba casarse como si antes no costara lo mismo y las acciones del Banco, volvieron a encender los odios, y esta vez se habló de colgar al Provisor y demás clerigalla.
  • Volvieron a la casa a las diez y media, porque Barbarita quería enterarse de cómo había pasado su hijo la noche, y entonces fue cuando Jacinta reveló lo del Pituso a su mamá política, quedándose esta tan sorprendida como poco entusiasmada, según antes se ha dicho.
  • Pero apenas comenzó la parte brutal del espectáculo y cayeron pesadamente como sacos de arena los infelices peleles forrados de amarillo, mientras el caballo escapaba, pisándose en su marcha los pingajos sangrientos como enormes chorizos, las jóvenes volvieron la cabeza con un gesto de asco y no quisieron mirar al redondel.