Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra zaragoza

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra zaragoza en el contexto de una oración.

Término zaragoza: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "zaragoza" aquí tienes una selección de 19 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra zaragoza para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • En Zaragoza.
  • Lo hemos visto en Zaragoza.
  • Espérate a que lleguemos a Zaragoza.
  • Pues del salto se ha ido al café de Zaragoza.
  • ¡Trafalgar, Bailén, Madrid, Zaragoza, Gerona, Arapiles!
  • Había vivido en Granada, en Zaragoza, en Granada otra vez, y en Valladolid.
  • Y en Barcelona me acordaba de ti y te mandaba besos por el aire, y en Zaragoza.
  • Entró por Santander, se fue a Zaragoza por Miranda y de allí a Molina de Aragón.
  • Había escrito a Zaragoza y la doña Paquita se había contentado con lo de la Almunia.
  • Por lo pronto, lo ha visto en Zaragoza y en otros pueblos de los muchos que ha recorrido.
  • El tiempo, que no les había sido muy favorable en Zaragoza y Barcelona, mejoró aquel día.
  • Revivió con fuerza en Zaragoza, después que los esposos oyeron misa en el Pilar y visitaron la Seo.
  • Y aquello continuaba, aquello se había sufrido en Granada, en Zaragoza, en Granada otra vez y luego en Valladolid.
  • El candidato de Ripamilán era un magistrado, natural de Zaragoza, joven para oidor y algo maduro, aunque no mucho, para novio.
  • Murmuró Jacinta ruborizada, porque en verdad, aquel rincón de Zaragoza podía ser todo lo solitario que se quisiese, pero no era una alcoba.
  • Allí sacó a Tetuán y a Zaragoza poniendo al extranjero como chupa de dómine, diciendo, en fin, que nuestro porvenir está en África, y que el Estrecho es un arroyo español.
  • Todo esto declara una cartela le tocó a doña Eulalia Verdú y Brotóns en la rifa que se ejecutó en Zaragoza a beneficio del Santo Hospital Real y general de Nuestra Señora de Gracia el día 7 de Noviembre de 1830.
  • Aquel encanto de los ojos, aquel prodigio de color, remedo de la naturaleza sonriente, encendida por el sol de Mediodía, empezó a perder terreno, aunque el pueblo, con instinto de colorista y poeta, defendía la prenda española como defendió el parque de Monteleón y los reductos de Zaragoza.
  • Había recordado, como por inspiración, que ella había visto en Zaragoza a una mujer vestida de Nazareno, caminar descalza detrás de la urna de cristal que encerraba la imagen supina del Señor, y sin pensarlo más, había resuelto, se había jurado a sí misma caminar así, a la vista del pueblo entero, por todas las calles de Vetusta detrás de Jesús muerto, cerca de aquel Magistral que padecía también muerte de cruz, calumniado, despreciado por todos.